27 julio, 2010

otra vez yop


hola minnas, escribo porque de verdad que es un poco... que digo un poco es muy frustante ver que todos los días entran al blog entre 20 a 30 personas y solo una que otra comenta mi trabajo.
y creo que hablo por otros blogs en donde uno se esfuerza mucho escribiendo, intentando que cada palabra concuerde y, para las que no tenemos mucho ese don de escribir pues nos resulta difícil tener los fics listos, pero es agradable cuando se ven comentarios en los fics en donde ya sea que halagan o dan algún consejo o lo critican.
como es el caso de yuuki que me dijo que mejorara mi horrografia XD y a raiz de eso e intentado mejorarla y no me molesto es mas, me gusto que me diera consejos.

pero cuando no veo nada de nada, es realmente triste y uno quiere dejar de escribir pues no se sabe si les gusta, les disgusta, es del asco, es un refrito. nada de nada. y pues uno asume que no les gusta.

es cierto que no todos los fic que escribo les gusten, pero pueden comentar esos que les gustan. dirán "que fastidio con lo mismo" pero, en serio es un aliciente para seguir escribiendo.

lo dejo a su consideracion y gracias por leer.

agradesco a las chicas que si comentan mis fics. gracias

25 julio, 2010

CINDERALLA BOY 2

ahora les dejo el segundo cap de mi fic, que lo disfruten


Capitulo II

Yuya había aceptado muy rápido y sin quejas la decisión de su madre sobre conseguirle esposo, eso a era un acto que causaba extrañeza en el joven okamoto pues su hermano siempre se había caracterizado por su rebeldía sin igual, y ahora que se detenía a analizarlo mas el había regresado lo mas sumiso posible, no se había molestado en esos días en fastidiarlo y eso es por mas decir. Pero bueno aunque su hermano estuviera extraño no significaba y hubiera aceptado ese trato espantoso no significaba que el también hiciera lo mismo.



Los días iban transcurriendo tan deprisa que el baile ya estaba a la vuelta de la esquina sin que, al parecer nada pudiera detenerlo.

La ocasión seria por supuesto en la mansión, se bebía de persuadir a las futuras canditas mostrándoles todo lo que podrían ofrecerles los jóvenes y como dicen de la vista nace el amor. Una de las reglas para poder asistir además del pase individual, era que debían de llevar un disfraz de cualquier tipo siempre y cuando no callera o rayara en lo vulgar. Y como obligación un antifaz.



Un día antes de la celebración la casa parecía un campo de batalla, todos corriendo, subiendo, adornando, bajando, quitando etc. No había ni una sola alma dentro que no estuviera haciendo nada.



- Esto es de locos – se quejo de nueva cuenta el joven Daiki cuando llevaba a la estancia las telas para adornar el salón.

- Quisiera que por una vez en tu vida dejaras de quejarte-

- Cual queja, solo expreso mi…..

Ryutaro se detuvo en seco para luego girarse hacia donde su amigo se había detenido

- En serio ya basta- dijo con voz potente, caminando de nueva cuenta –

- Ryutaro-

- ¿QUE?- grito exasperado

- Valla, hoy estas mas amargado que de costumbre- sonrió maliciosamente kairi acercándose mas a èl

- ¿Qué quieres?- dijo Ryutaro volteando los ojos.

- Ve a asear el cuarto de yuya y luego el de keito-

- Ese es tu trabajo- grillo daiki parándose aun lado de ryu y ambos lo miraron feo.

- Es una orden, expreso con tono de superioridad pasando entre ellos no sin antes empujarlos.

- Quisiera….¡ahhhhh!- grito haciendo un ademan de estrangularlo.

- Déjalo no vale la pena-

- ¿Por qué nunca te enojas con el como lo haces conmigo?-



Ryutaro subió las escaleras dirigiéndose a la habitación de yuya, pero daiki le seguía los pasos y no se iria hasta que le contestara.



- Quieres parar de seguirme, que no tienes otra persona a quien molestar-

- ¡no!.. y no me cambies el tema-

- Porque eres el único que me exaspera a tal grado –el menor bajo la cabeza y con un tono mas tranquilo contesto – porque eres el único con el que me doy valor para gritarle-

- ¿ehhh?-

- Eres al único que puedo gritarle-

- ¿ehh?, me estas diciendo que soy al único que le inspira gritarle-

- Si lo quieres ver de esa forma…. Si-

- Ahooooooooo-

- Podrías ayudarme con el cuarto de yuya y yo aseo el de keito-

- ¿Y?... en donde quedo el yuya-kun o el señorito yuya-pregono Daiki en tono burlón al tiempo que abría la puerta del mencionado.

- Lo deje en el otro traje-

- Lo suponía – y sin más que agregar cerró la puerta.

- Ryutaro siguió por el pasillo hasta doblar la esquina y ahí se detuvo en la primera puerta.

La abrió como si nada suponiendo que no habría nadie dentro, pero que equivocado estaba.



Comenzó a levantar las cosas que estaban esparcidas por el suelo, libros, ropa etc, los acomodo en donde pertenecían y se dispuso a tender la cama pues parecía que había pasado un huracán por ella, las sabanas estaban enredadas hasta mas no poder como si las hubieran anudado apropósito.

Se dirigió con paso torpe hasta el baño en busca de las toallas sucias, pero antes de entra escucho el golpeteo del agua contra el suelo, así que sin pensarlo retrocedió para no ser visto.



Pero no le resulto como esperaba pues antes de salir siquiera, keito ya había entrado a la habitación tan solo con su toalla amarrada a la cintura.

- ¡¡¡Que haces aquí!!!- puede decirse que keito casi lo había gritado escondiéndose tras las sabanas sucias.

- Vine a asear la habitación pero no creí que hubiera alguien- si se pudiera decir que cual de los dos estaba más nervioso ese seria keito, pues no bajaba la sabana que tenia enfrente y con paso lente ingreso nuevamente al baño.

- Esta bien termina-

- Ya lo hice solo me falta el baño- y señalo detrás de el-

- Ohh, perdona, es solo que-

Ryutaro lo miraba un poco extrañado pues el raro comportamiento de su patrón, le estaba dando mala espina.

- Será mejor que regrese en otro momento- dijo Ryutaro tomando todo lo sucio y con paso firme se dirigió a la puerta.

- Espera no te vallas- grito keito tirando al piso lo que llevaba y corriendo le impidió la salida, colocando el primero la mano en el pomo dejándolo acorralado contra la puerta.

-

Ryutaro estaba completamente confundido, hace unos momentos keito tenia vergüenza de estar medio desnudo y ahora que lo estaba completamente parecía no importarle, el rubor en el rostro del menor se acentuaba mucho en sus mejillas pues tenerlo así de cerca y sobre todo por tenerlo desnudo no era nada fácil de ignorar. Podía apreciar muy bien ese cuerpo bien formado y sobre todo esos ojos tan lindos que tenia.

- “Pero que demonios estoy pensando”- se recrimino el menor moviendo la cabeza para apartar esos pensamientos, con un movimiento ofreció a keito una de las sabanas que llevaba, no tanto por keito, si no mas bien por él, pues una extraña sensación le estaba recorriendo el cuerpo.

Durante los escasos minutos que tardo la confusión keito no se había dado cuenta de que le faltaba un atuendo en la cintura así que cuando Ryutaro le ofreció la sabana respondió un poco torpe.

- No gracias, no quiero la sabana lo que quiero es…- pero al ver el rostro del menor que mostraba vergüenza y confusión, comenzó a analizar mejor las cosas.

- No se la doy por eso…. Uhmm uhmm- Ryutaro le hacia señas con la cabeza para que mirara hacia abajo, un poco extrañado el joven así lo hizo y cual fue su sorpresa al descubrir que su querido amigo estaba completamente carente de algo que lo cubriera. Todo avergonzado tomo la sabana que le estaba ofreciendo el chico y mas rápido de lo que lo pudo haber hecho jamás se coloco aquella tela en rededor del cuerpo. Para cuando alzo la mirada para encarar morimoto este ya había desaparecido de su vista.

Abrió la puerta y la única parte que distinguió de él antes de perderse tras el pasillo fue su pie. Se regreso a su habitación todo apenado sin saber en que demonios estaba pensando al correr así detrás de él, y por mas que intentaba buscar una explicación no la encontraba.

****************************************************************************.



Daiki todo encantado bailaba por la habitación moviendo las caderas de un lado a otro, el volumen del reproductor estaba al máximo y podría decirse que una persona a dos metros de distancia podía oír la música que estaba escuchando.

El seguía meneando las caderas al compas de la música teniendo como compañera a su siempre fiel escoba, que lo seguía sin protestar por toda la habitación.

Tan absorto estaba en sus movimientos que no se había dado cuenta que alguien lo observaba muy entretenido y divertido recargado sobre la puerta. Cuando por fin hubo terminado la pieza y haciendo un tonto ademan se giro para levantar el cesto y dar por concluido el aseo y cual fue su enorme sorpresa al descubrir a yuya ahora recargado sobre el tocador todo divertido.

-waaaaaaaaaaaaaaaaa- grito daiki dejando caer a su compañera al suelo.

- ¿porque te detienes?- pregunto el mayor acercándose a daiki

- porque será….porque me asusto… por eso-

- pero si bailas muy bien- dijo acercándose muy lascivamente. Y aunque sonreía sus ojos tenían una expresión de tristeza mezclado con un poco de furia lo que causo cierta compasión por parte de daiki, pero aquella compasión se fue directito a la …… cuando yuya lo tomo por el rostro oprimiéndole con fuerza el mentón y acercándolo violentamente le planto un beso que esta por mas decir que estaba lejos de ser tierno o amoroso, era mas bien un choque de labios violento.

Daiki en un arranque de desesperación lo empujo con todas sus fuerzas no sin ates propinarle un sonoro y acertando golpe en el rostro, el joven yuya aun no terminaba de caer al suelo cuando su madre entro por aquella puerta viendo solo lo necesario para entrar como un remolino a la habitación gritando y maldiciendo.

- Te lo advertí- grito furica- te lo advertí- daiki sabia que aunque contara la verdad no iban a creerle, como decir -“mi jefe intento propasarse”- de verdad que no iba a escuchar nada.

Pero el golpe sonoro y el dolor no los estaba sintiendo él, la mejilla de yuya estaba al rojo vivo y la marca de la mano de su madre se veía perfectamente. No comprendía nada, ¿porque su propia madre lo había golpeado?, ¿Por qué?

- Te lo advertí yuya, te dije que no hicieras mas estupideces o ya sabes quien la pagara-

Yuya apretaba con fuerza un papel entre las manos y con los ojos rojos alzo la mirada.

- Ya no puedes hacerle nada madre, se ha ido tu maldad ya no puede alcanzarlo-

- Claro que puede- no me retes-

- Jamás-

Daiki sentía que no tenia vela en ese entierro y decidió Salir de ahí lo más rápido posible.

- Y tú – carraspeó la señora como un gato viejo- estas despedido, de igual forma te lo advertí- la sangre de daiki dejo fluir por sus venas pues el escaso color que mostraba lo reflejaba.

- Pero yo…- balbuceaba sin poder articular bien una oración-

- No hay escusas, golpeaste a mi hijo-

- Pero él….-

- No puedes despedirlo- pareció que yuya intercedía por el-

- ¿Que?- ahora lo vas a defender-

- No es eso, es solo que mañana es el evento y no te vas a estar dando el lujo de despedir gente un día antes-

- Para mi nadie es indispensable-

- Lo se… ni yo lo soy, pero se necesitan meseros para mañana, así que te recomiendo que lo conserves- daiki sonreía alegre a su defensor, y pensaba el porque keito había hablado tan mal de el si era un pan de dios-

- Y lo despides al otro, y si no quiere aceptar pues no le pagas y listo.- la sonrisa idiota de daiki se apago mostrando ahora una mueca.

- Tienes razón, no hay duda que llevas mi sangre- y sin más que objetar salió de la habitación.

- Gracias por la ayuda – dijo daiki con el tono de odio que mas pudo y salió de la habitación.

Antes de terminar de bajar las escaleras la vocecilla despreciable de su jefa le perforo los tímpanos-

- Daiki, ve y entrega estas invitaciones haber si ahora si puedes entregarlas- y así como llego desapareció, daiki las observo resigno a que tardaría en regresar a casa pues sobre advertencia no hay engaño y si no regresaba con las manos vacías, así mismo estaría el sobre con su liquidación.

Había que entregar 5 invitaciones, no son muchas viéndolas por numero, pero debía de recorrer la ciudad de extremo a extremo y eso le llevaría horas.

Los pies lo estaban matando, llevaba tres horas dando vueltas por todos lados intentando localizar a los dueños de las invitaciones restantes. solo quedaban dos invitaciones, pero le estaban dando mucho dolor de cabeza, al final solo quedo una invitación. Así que decidido a que no lo encontraría y que en su trabajo era seguro que lo retarían, se resigno a regresar.

- ¿entregaste todas?- fue lo primero que hizo la dueña al verlo llegar, daiki trago saliva pues debía de revelar que no, pero al ver el rostro amargado de la señora decidió mentir.

- - si, me costo atrabajo pero al final pude entregar todas- sonrío falsamente.

- muy bien, so es todo retírate-

Daiki camino con paso lento hacia la cocina, se tiro sobre la primera silla que encontró y cerro los ojos para descansar un poco.

- ¿en donde te habías metido?- pregunto ryutaro al entrar a la cocina.

- repartiendo las ultimas invitaciones-

- no te preocupes mañana terminara este tormento- al escuchar mañana y la palabra tormento, daiki recordó que no habría mañana para el rn rsa casa.

- que te sucede-

- me despidieron- sollozo el mayor recargando la cabeza en el respaldo-

- ¿Cómo que te despidieron, no bromees con algo asi?

- no bromeo – la voz de daiki sonaba realmente triste y ryutaro le creyó-

- ¿pero porque?-

- porque golpee a yuya- el silencio se hizo presente. el menor sabia que su amigo no era de los busca pleito, y si había golpeado a yuya debía de ser por una buena razón.

- ¿Qué te hizo?- daiki sonrío secamente-

- me beso-

Los ojos de ryu parecieron salirse de sus orbitas al escuchar aquella revelación, se había imaginado todas las posibles cosas que lo pudieron sacar de quicio, pero jamás se imagino eso.

- ¿y que hiciste?- la pregunta de ryutaro se le hacia de lo mas torpe e inapropiada.

- ¿Cómo que, que hice, que no te lo estoy diciendo?, lo golpee –

- lo siento es solo que no puedo creerlo-

- imagínate como estoy yo, pero ya nada importa y sabes…. siempre quise dejar esta casa y ahora podré cumplir dos de mis más grandes sueños.

- ¿así y cual es el otro?- pregunto aburrido el chico – ¡¡ya se!!… acostarte con 5 chicas a la vez-

- ¡¡¡idiota!!!- daiki busco dentro de su bolsillo y saco la invitación que no había logrado entregar y sonriendo ampliamente se dirigió hacia su habitación.

10 julio, 2010

cinderella boy 1

hola chicas pues este es el fic con el que entre al concurso de fics valga la redundancia, la otra vez solo puse un fragmento pero ahora les pongo el capitulo completo. 

capitulo I

Titulo: cinderella boy

Autor: atzin

Genero: romance, comendia, lemon etc etc XD

Parejas: Daiki-yuya y ryo-oka

Capítulos: no tengo idea.
Los cuadros que cuelgan tambaleantes sobre la pared parece que han permanecido olvidados durante mucho tiempo, las tétricas figuras que se dibujan bajo las sabanas no son más que muebles que ansían volver a la vida.

- ¡rápido!- gritaba una mujer desde el pasillo apurando a los dos que le seguía el paso.

- dense prisa que en cualquier momento va a llegar.
- ¿cual es la conmoción?- preguntaba un joven de gafas de cabellos alborotados al entrar a aquella habitación olvidada por el paso del tiempo.
- Te lo he dicho muchas veces- le contesto el otro comenzando a retirar las sabanas de los muebles, las partículas de polvo se elevaron por encima de sus cabezas, haciendo del lugar mas lúgubre de lo que parecia .

– hoy llega el hijo mayor de la dueña, porque según ella por fin se va a hacer cargo de los negocios familiares.
- Que bien- contestó desganado el otro corriendo las cortinas para abrir los enormes ventanales que daban hacia el jardín – y sabes porque se fue-



- Que me vez cara de chismoso- Daiki solo hizo una mueca y siguió mirando tras la ventana.
- algún día me gustaría portar un elegante traje como estos riquillos, me gustaría ir a una elegante fiesta y bailar y comer durante toda la velada- sonrió recargándose sobre la barandilla



- Sigue soñando, a la única fiesta que iras es a la de mi primo cuando se case y eso es dentro de un meses, y el único traje que portaras es el que utilizas para todo-



- Gracias por bajarme tan rápido de las nubes, ¿que tu nunca sueñas?- se quejo el mayor des tendiendo la cama para cambiar las sabanas.
- Si sueño, pero eso es cuando estoy durmiendo y no en horas de trabajo como tú-



- Tan joven y amargado- se defendió el otro lanzándole el bulto de sabanas sobre la cara.

- ¿a quien le dices amargado?- se defendió Ryutaro lanzándole de nueva cuenta las sabanas.



- Como vez al otro Ryutaro que se quedo en la cocina- contesto Daiki con sarcasmo colocando las cobijas limpias-



- No soy amargado es solo que soy mas realista y mas centrado- farfullo con aires de superioridad. Daiki lo miro de reojo.



- Me estas diciendo infantil-

- ¡¡Yooooo, como crees!!- pero ante la mirada asesina de su amigo desvió la vista -¿que?...- dijo alejándose un poco - bueno si el saco te queda-



- ¿Cómo que si el saco me queda?- rugio Daiki corriendo detrás de él, se lanzo en picada sosteniéndolo por las piernas y cuando lo tuvo bien prensado le propino un sonoro golpe en la cabeza.
- Eso dolió- grito el menor zafándose de las manos de su agresor –sabes que no me gustan estas cosas, además ya hemos acabado- y sin decir más salió de la habitación dejando a Daiki un poco confundido.
Aunque ya estaba muy acostumbrado a los arranques de su amigo aun le costaba trabajo entenderlo. Salió silencioso de la habitación cerrando tras de el la puerta con cerrojo, siguió el camino hasta llegar a las escalares principales y antes de bajarlas, en la puerta principal ya estaba toda la servidumbre dándole la cálida bienvenida al hijo de la dueña.
- Hubiera preferido que no viniera- dijo una voz detrás de él, Daiki se sobresalto al reconocer de quien era y agachando la mirada en señal de respeto camino en reversa.
- De verdad que no se porque regreso, ni que le importara la familia- volvió a quejarse el joven.
Daiki solo se encogió los hombros, no sabia que decir ni mucho menos como actuar.



- ¿Que haces aquí?- rugió la voz de la señora al ver que Daiki no había ido a recibir a su hijo.
- Lo siento- es que yo…-



- Yo lo entretuve- contesto keito cuando tuvo enfrente a su madre, pero ella paso de largo sin detenerse a mirarlo.
- Lleva el equipaje a la habitación de mi hijo- ordeno la señora no sin antes advertirle que para la próxima que no obedeciera seria despedido – y acomodas sus pertenecías donde corresponda.
Si no fuera porque de verdad que necesitaba el empleo, ya hubiera dejado esa casa desde hace mucho, la sola idea de tener que soportar a otro integrante soberbio era mucho para su cabeza, no es que keito fuera así pero no podía decir lo mismo de su madre.
Una mujer sin corazón que en lo único que piensa es en el derroche.



Así que con paso lento caminó arrastrando las valijas hasta la habitación, la puerta ya estaba abierta así que ya no hubo necesidad de utilizar la llave, entró sin tocar y para su sorpresa el joven ya estaba en el cuarto durmiendo
-¿ehh?... pero como llego antes – se pregunto el joven quebrándose la cabeza en buscar alguna explicación. Pero al darse cuenta que nada de lo que pensara importaba decidió seguir con lo suyo.
Intentó no hacer demasiado ruido y coloco las maletas en su lugar, comenzó a sacar el equipaje colocando las cosas donde deberían ir.
Las camisas en el ropero, al igual que los sacos, las playeras en los cajones de la cómoda al igual que la demás ropa.
A decir verdad nunca había visto o conocido alguna foto de él, llevaba ya varios años sirviendo a esa casa que era increíble que no lo conociera.
Eso si la señora se llenaba la boca de comentarios halagadores y alabadores sobre su hijo mientras que al pobre de keito ni siquiera le dedicaba atención, eso tal vez se debiera a que keito no era su hijo, al contraer matrimonio con su difunto esposo el menor había pasado a ser su hijastro pero eso no parecía ser relevante para ella pues a veces ni siquiera lo tomaba como parte de la familia.
El joven siguió acomodando las cosas pero su curiosidad fue más fuerte que él y acercándose con cuidado a la cama, se inclino un poco para poder verle por fin el rostro, coloco una mano sobre la almohada y se inclino otro poco más, solo sintió un fuerte empujón en el pecho, seguido de unos gritos aturdidores, callo de espaldas sobre la alfombra pero por la fuerza del empujón rodo hasta chocar contra la cómoda.
- ¿Qué demonios crees que haces?- rugió el joven.



- Lo siento- se disculpo Daiki levantándose como resorte colocándose las gafas que se habían caído y agacho la cabeza para no mirarle.

- ¿¡¡Crees que con eso basta!!? – replico el joven colocando una mano por encima del hombro de Daiki acorralándolo contra la pared.
- Yo… lo siento- se disculpo nuevamente, al alzar la vista se encontró con un joven bien parecido de cabellos color castaño un poco rizados, era mucho mas alto que él pues debía encorvarse un poco para quedar a su nivel.
- De nueva cuenta discúlpeme- takaki lo miro de arriba hacia abajo, acercándose un poco mas. Daiki esta realmente nervioso nunca se imagino conocer de esa manera a su patrón ni mucho menos encontrarse en esa situación.
El rostro de yuya estaba ya a escasos centímetros de la de el menor, podía percibir su respiración mezclada con un delicioso aroma a perfume, se sentía embriagado por ese olor que olvidándose en donde y con quien estaba cerro los ojos comenzando a acercar a su rostro.
- Lárgate- grito yuya empujando aun Daiki sorprendido hacia la puerta, el menor aun confundido solo atino a decir.
- Pero no e terminado de arreglar sus pertenencias-



- Solo lárgate – dijo al final azotándole la puerta en las narices.



- Que carácter- voceo el menor caminando de nueva cuenta hacia las escaleras.

********************************************************************************
- Hasta que apareces- chillo Ryutaro caminando en su dirección- en donde te habías metido-



- Estaba acomodando el equipaje del señorito- sonrió burlón acentuando la palabra señorito-



- Pues la señora te a estado buscando, se veía muy enojada, ¿que hiciste ahora?-



- Nada… solo obedecí sus ordenes-



- Lo mas seguro es que te despidan- chillo kairi. Un chico de mas o menos la edad de Daiki bien parecido pero muy poco apático.

- Eso quisieras- se defendió el chico- jamás vas a ocupar mi puesto. Ni mucho menos me veras despedido
- Eso ya lo veremos- concluyo kairi alejándose de ahí no sin antes mostrar una sonrisa sínica en el rostro.
- ¿Que le pasa a este?- suspiro Daiki harto de lo mismo todos los días.
- Pues los enemigos no nacen de a gratis algo le debiste haber hecho-



- No le hice nada…. que yo recuerde ….¡aunque! no creo que sea por que le robe a la novia ne-
- Eres un Idiota… ¿lo sabias?– carraspeo Ryutaro alejándose de él



- Obviamente no le hice eso- contesto Daiki siguiéndolo por la cocina – me crearías capaz – Ryutaro lo miro como diciendo “de verdad quieres que conteste eso” – bueno no respondas nada, pero no se porque se comporta así conmigo, yo digo que son puros celos-



- Si Daiki lo que digas, pero por el momento déjame terminar de hacer lo que me mandaron-



- ¿Y que haces?-
- llevarle el desayuno a keito-sama-
- Keito –sama- sonrió burló.
- Pues es mucho mejor que decir voy a llevarle el desayuno al señorito keito-



Ambos chicos se quedaron mirando por una fracción de segundo hasta que no pudieron contener la risa y soltaron tremendas carcajadas.



- Este es el Ryutaro que recuerdo- comento Daiki acercándose a despeinar a su amigo.



- Igual a mí, me gusta cuando sonríe- contesto alguien a sus espaldas sobresaltando a ambos.-



- Keito – sama- se apresuro a decir Ryutaro no pudiendo disimular el sonrojo en sus mejillas por el comentario de hace unos momentos.
- Y porque el sama o el señorito- respondió keito recargándose en la mesa- me haces sentir muy viejo y no lo soy-



- Lo siento, pero es lo correcto- Ryutaro tomo la bandeja de comida y comenzó a servirla.



- ¿Que les pareció mi querido hermano?- pregunto keito agachando la cabeza mirando el plato con fruta que Ryutaro había colocado.
- Un poco amargado- respondió Daiki sin pensar, sintiéndose mas en confianza.



- ¿Eso crees?- pregunto el mediano esbozando una sonrisa de oreja a oreja- hasta que alguien me apoya-



- Bueno es que es la verdad –



- Deja de hablar así del patrón- se quejo Ryutaro – y tú deja de….-
Morimoto se había girado para reprender a keito pero al reaccionar en lo que estaba apunto de hacer se dirigió de nueva cuenta a Daiki- solo deja de hablar así de él-



- ¿Qué crees que estas haciendo aquí?- chillo su madrastra al verlo ahí sentado con la servidumbre.
Para eso si era muy buena, diciéndolo lo que debería y no bebería hacer y echándole en cara todo lo que hacia mal, pero cuando el necesitaba algún consejo o simplemente el calor de una madre ella lo rechazaba rotundamente.

- Estoy desayunando- expreso el chico irritado llevándose un bocado de fruta solo para entretenerse en otra cosa que n fuera ella.
- Para eso se hicieron los comedores, pero bueno eso no importa ya- e ignorándolo de nueva cuenta se dirigió a la servidumbre- quiero verlos a todos en la estancia… pero ya – dijo gritando al tiempo que golpeaba con las palmas.



Nadie hizo ningún comentario y salió presurosa del lugar.
Cuando todos ya estaban en la estancia incluidos keito y yuya la señora hizo el anuncia para sorpresa de todos incluso para el de sus propios hijos.
- Hare una fiesta- dijo sonriente mientras caminaba en dirección de takaki, el joven estaba sentando mirando a cada uno de sus sirvientes hasta que detuvo su mirada en aquel joven de gafas que había sorprendió hace varias horas en su recamara, lo analizo de pies a cabeza hasta que una frase que dijo su madre lo saco de su inspección.
- La fiesta es para conseguir a la futura de mi hijo yuya- takaki tuvo que enderezarse para procesar bien lo que acabada de decir la mujer que lo pario.



- ¿Qué estas diciendo?- pregunto a un asustado por la respuesta que recibirá.
- En la fiesta que daré, vas a buscar a alguien especial para cortejar y si tenemos suerte llegaran al altar -



- No pienso aceptar ese disparate –



- Estas contradiciéndome- chillo la señora encontrándose con la mirada penétrate de su hijo



- Si…, no pienso hacerlo- la sonrisa malévola de su madre le hizo enchinar la piel.

- Recuerda que tenemos un trato- sonrió triunfante al ver el rostro que puso su hijo y yuya al ver que no había escapatoria no dijo nada mas y se dejo caer sobre el sillón apartando la mirada de todos.
- No puedes decidir sobre la vida de los demás- keito había empezado a hablar para intentar interceder por su hermano pues aunque no le callera bien eso no se le hacia a nadie.

- Cállate que nadie pidió tu opinión, además también vas a buscar pareja esa noche, no quiero a un bueno para nada en mi familia, por lo menos te buscare una que tenga mucho dinero-



- No puede hacer eso-



- Quieres ver- y sin añadir nada despacho a la servidumbre quedándose a solas con sus hijos-



- No puede, sencillamente no puede-



- De que te quejas, además ya te he buscado un buen partido, es una chica realmente adorable.
- Takaki no vas a decir nada- grito keito al ver que su hermano callaba.



- No hay que decir, se hará lo que ella diga… siempre es así- yuya se levanto del sillón dejando atrás esos pensamiento.



La noche era fría, ninguno de los dos jóvenes podría conciliar el sueño esa noche. La sola idea de contraer matrimonio en contra de su voluntad era realmente abominable.



Lo único que les quedaba antes de la fiesta era convencer a su madre desistir de aquella idea descabellada.



Pero muchas cosas pueden pasar antes, durante y después de aquella fiesta.

06 julio, 2010

nueva plantilla

hola chicas, como no tenia mucho que hacer hoy decidi actualizar el blog XD, espero que les guste como quedo con esta nueva plantilla... porque a mi si.