31 agosto, 2010

aNiVeRsArIo

Hola chicas... pues ¿que creen?..en este mes de septiembre cumplo 1 año de hacerme viciosa de los fics de los jump. para ser exacta creé este blog el 28 de septiembre y me da gusto que siga funcionado pues se requiere de mucho esfuerzo.

bueno la razón de este post es para que me ayuden a hacer algo para ese día, la verdad no quiero que pase inadvertido. así que acepto sugerencias de cualquier tipo...¬¬ jiji.  onegai comenten que les gustaría ver o hacer para ese día.

premios

pues sinceramente ya perdi la cuenta de cuantos premios llevo. pero otro nunca esta de mas.
gracias ryuko XD

28 agosto, 2010

CINDERELLA BOY 5

Capitulo V


Las piernas comenzaron a temblarle a medida que iba girando la cabeza, de verdad que no podía creer su mala suerte. Yuya se estaba volviendo una molesta piedra en su zapato. ¡que le sucedía a ese chico!, porque quería hacerle eso, que ganaba acosándolo de esa manera, como era posible que ya casi para salir y despedirse de aquella casa tuvieran que descubrirlo y todo por su estúpido celular que no puede mantener la bocina callada.

¿¡¡Que nada podía salirle bien?!!, ¿tan mala suerte tenia?

A cada milímetro que volteaba sentía que su corazón se le saldría en cualquier momento. La garganta se le seco tan deprisa que tragaba con dificultad acentuándose más por la gotita de sudor que escurrió por su mejilla.

 
- ¡Bueno!- exclamo yuya mirando fijamente a Daiki sin siquiera parpadear. El menor salió de su debate interno al escuchar las palabras de l mayor, sentía por completo que la cara le ardía, y aun seguía con el móvil en la oreja sin de igual forma dejar de mirarlo.

- ¿Quien habla?- volvió a decir ante la respuesta obvia. Daiki no contestaba.

Ryutaro solo miraba a uno y luego al otro sin poder decir nada, estaba de igual forma en shock ante lo que estaba pasando. Daiki ante un gesto de desesperación cortó la llamada sin responder, guardo su móvil lo más rápido que pudo, e intento salir huyendo de ahí, pero yuya se levanto tan rápido de su asiento que antes de que el menor llegara, este ya se había interpuesto en la puerta.

- ¿Porque tienes ese celular?- grito a voces

Takaki fue directo al grano sin rodeos.

- ¡No le importa!-

El mayor estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba. Ese desgraciado mozo le había robado el celular a aquel chico lindo y ahora seria imposible contactarlo.

- ¿A donde crees que vas? – rugió takaki sujetándolo por el mandil cuando el menor intentaba salir huyendo y empujándolo hacia la mesa cerró la puerta de un golpe.

Daiki rodeo la misma y se quedo tras de ella, cerciorándose de estar lo suficientemente lejos de sus manos.

- Hey Daiki la señora quiere verte en su despacho- dijo un joven al entrar a la cocina, miro a yuya y le pareció extraño encontrarlo ahí pues por lo general el no pisaba ese lugar, pero no se atrevió a decir nada y salió silenciosamente, pues el ambiente de ese lugar le había erizado los cabellos.

- ¡¡Pequeña rata te lo robaste!! – grito yuya lanzándose encima de la mesa. Haciendo que Daiki brincara del susto y retrocediera más.

- No me e robado nada porque…- Daiki no teniendo otra opción mas que revelar la verdad.- porque el celular es mío.

- Eso no es cierto, yo se lo quite a aquel joven- respondió el mayor lanzando un zarpazo hacia Daiki. El menor paso por debajo de la mesa corriendo hacia la puerta que gracias al otro joven ahora estaba abierta y corrió como alma que lleva el diablo hasta el despacho de la señora. Pero takaki le pisaba los talones, podría decirse que casi podía sentir la respiración del mayor sobre su nuca.

Corrió lo mas que le dieron las piernas y entro presuroso al despacho azotando la puerta en el proceso.

Takaki golpeo la pared al ver que su presa había escapado, no podía entrar al despacho pues su madre odiaba que la interrumpieran. A los segundos llego Ryutaro corriendo.

- ¡El no se robo ese celular!- dijo tomándose el pecho intentando recuperar el aliento.

- Claro que si- dijo yuya moviéndose de un lado a otro como una fiera enjaulada sin apartar la vista de la puerta como temiendo que si se descuidaba Daiki podría salir corriendo.

- Lo que pasa es… es que…-

- Si vas a decir algo ¡dilo!, y no estés balbuceando como tonto- Ryutaro brinco en su lugar.

- Se lo presto a ese joven que vino a la fiesta- takaki alzo una ceja, le costaba creer ese disparate.

- ¿A si y porque haría tal cosa?- preguntó no por creerle si no para ver hasta donde llegaba.

- ¡¡Porque!!… es su primo –

- Me crees idiota o que – rugió furico dando un paso hacia el – esa rata no tiene familiares- grito señalando hacia la puerta- así que invéntate otro cuento, esa delincuente ira a parar a la cárcel por ladrón.

Ryutaro sintió que el mundo se le venia a bajo, no podía permitir que su mejor amigo fuera a parar a la cárcel, debía de hacer algo para impedirlo.

- Es cierto, Daiki no tiene familiares, pero ese chico para daiki es como su primo, es la familia que nunca tuvo- Ryutaro agacho la cabeza dando un suspiro. Eso había sido la mentira mas inútil que pudo habérsele ocurrido, pero su cabeza no podía maquinar nada, además de que a él no se le daban bien las mentiras.

- ¿Estas celoso?- sonrió takaki mirándolo fijamente-

- ¿Ehh?… ¿que?-

- estas celoso de ese chico, pero no te preocupes que me encargare de que no te estorbe.

- ¿De que habla?- el menor aun no terminaba de carburar las palabras dichas por yuya.

- Solo necesito su numero, podrías dármelo- el tono que empleo takaki, algo así como dulce y meloso le erizo la piel mas que si le hubiera gritado.

- Con una condición - dijo por inercia

- ¿Que clase de condición? –

- Que no lo despida, así le será mas fácil contactar con el primo de Daiki-

- Quieres tenerlo cerquita verdad- Ryutaro puso cara de repulsión.

- Esta bien acepto, pero a cambio me darás el numero de él- el humor de takaki había mejorado y una sonrisa divertida se dibujo en su rostro-

La puerta del despacho se abrió y en el umbral apareció Daiki con el sobre de su liquidación. En su rostro se reflejaba la tranquilidad de dejar esa casa. Pero en cuanto cruzo la puerta yuya le arrebato el sobre ante la cara de “que esta pasando aquí” de Daiki, este siguió el trayecto de su paga por el aire y luego siguió al joven al interior del cuarto nuevamente como gato tras su juguete-

- ¡Hey! ¿que le sucede?- demando una respuesta cuando yuya había detenido el paso - esa es mi paga, devuélvamela- grito el menor brincando para alcanzar el sobre que ahora yuya había elevado sobre su cabeza.

- Quiero que lo reinstales- dijo yuya lanzando el sobre al escritorio- su madre alzo la mirada un poco consternada por esa intromisión-

- ¿Que quieres que…?-

- Reinstálalo-

- ¿Porque debería hacer eso?- pregunto apoyando los codos en el escritorio y mirándolo por encima de sus gafas.

- Porque el es el único que sabe y conoce a la chica que me intereso ayer en la fiesta. Es bastante rica-

- No se de que me habla- dijo Daiki poniendo cara de incredulidad- debió golpearse fuerte en la caída- dijo en voz alta poniendo una cara pensativa–

Yuya lo volteo a ver frunciendo el cejo, no recordaba mucho ese acontecimiento pero lo que si recordaba eran esos labios cálidos y tiernos que aprisiono.

Su madre alzo una ceja y en sus ojos se pudo ver el destello de codicia.

- Sácale la información y ya- contesto volviendo a su lectura.

- El problema es que son buenos amigos, y si lo despedimos no querrá nada conmigo, ¿entiendes?-

Su madre sonrió- esta bien- tomó el sobre y lo metió en una de las cajoneras de su escritorio.

- Regresa a tus labores-

- ¿Que?, pero yo no quiero esto, deme mi paga y con gusto me iré-

Takaki se acerco al menor y tomándolo por los brazos lo condujo a la fuerza hasta la salida.



Ryutaro que había visto todo desde fuera, se sorprendió de la habilidad para mentir de su patrón, no titubeo ni mucho menos mostro que estaba mintiendo, todo un maestro en el arte de la mentira. Mientras que Daiki esa boca suya lo metía en cada problema.

- ¡Que le pasa!, yo no quería este empleo-

- Deberías agradecernos por no despedirte, te estamos dando otra oportunidad-

- No la quiero ni la necesito y además no conozco a ninguna chica.

- Esa fue una mentira piadosa, te espero al rato en mi cuarto para platicar largo y tendido-

Yuya se alejo del lugar dejando a Daiki completamente desorientado, no entendía nada de lo que había pasado.

- ¿que le pasa a este?, ¿lo habré golpeado tan fuerte?, ¡¡que perdió la razón!!-

- yo tengo la culpa- se disculpo el menor

- ¿que quieres decir?-

- le dije que aquel sujeto, ósea tú, eras tu primo, si me entiendes-

- si lo entiendo, pero porque dijiste eso- chillo arioka agarrándose de los cabellos-

- te iba a mandar a la cárcel por robar el celular-

- ¡¡hubiera sido preferible estar en la cárcel que en esta casa!!-

- de verdad piensas así, crees que la cárcel es mejor que estar aquí-

- no, no lo creo, pero ahora que vamos a hacer, esté- y señalo el lugar por donde yuya había desaparecido – querrá conocer en persona a mi PRIMO, ¿Que vamos a hacer?-

- ¿Qué vamos a hacer? me suena a manada- inquirió Ryutaro

- Sí, que vamos- y lo señalo y después se señalo- gracias a ti estoy metido en este problema.

- No me eches la culpa, yo no te obligue a asistir a esa fiesta, así que mitad y mitad de culpa.

- Esta bien- contesto molesto y, ahora que hago-



Después de debatir un tiempo, Daiki se dirigió resignado hacia la recamara de takaki, ya había ideado un plan para que no se diera cuenta de que él era el de la fiesta.

Aunque, se había preguntado que podría hacerle si descubría que el era el joven al que buscaba. No pasaría de que lo despidiera, pues no se puede mandar a la cárcel a gente por… usurpación de identidad…., Agacho la cabeza al descubrir ese pequeñísimo detalle.



Tocó tres veces la puerta esperando que la voz de dentro le diera el pase. Después de eso tomo la perilla y antes de girarla dio un gran suspiro esperado que takaki se tragara todo el cuento que estaba a punto de contarle.

- ¿puedo pasar?- pregunto asomando primero la cabeza antes del cuerpo.

- entra -se escucho desde el baño. El joven así lo hizo y se adentro un poco temeroso.

- ¿De que querías hablarme?- dijo Daiki hablándole con familiaridad, pero con un miedo en la voz que no podía disimular.

- De tu primo- sonrió saliendo del baño.

- en primer lugar no es mi primo, es un amigo- contesto intentando mantener la calma.

- bueno lo que sea, pero tengo unas preguntas, primera, ¿como es que entro a la fiesta?- dijo buscando algo en el tocador, daiki suspiro era el inicio de las mentiras.

- yo…no entregue una invitación y esa se la di a él, pero…-

- shhhh, preguntas concretas, respuestas concretas- dijo takaki tomando un poco de crema corporal y comenzó a untársela en el pecho.

Daiki asintió más nervioso aun

- segunda pregunta- ¿como se llama?-

- se llama seiji-contesto intentando no mirarle.

- tercera, ¿cuantos años tiene?-

- tiene mi edad- yuya sonrió

- cuarta, ¿cuantos años de conocerse?-

- podrirá decirse que toda la vida- yuya volvió a sonreír.

- Quinta, tiene novia o novio-

- Dudo mucho que le interesen los chicos, pero no tiene novia- a yuya le molesto la repuesta.

- Sexta, ¿en donde vive?-

- Esta loco si piensa que le voy a decir, me cree tonto o que, ¡claro! yo le suelto todo y usted a la primera me despide… si como no. Ese dato me lo guardo hasta que seiji me diga lo contrario.

- Me parece- fue lo único que yuya contesto – eso es todo por hoy, mañana te preguntare mas, por ahora retírate-

Daiki no dijo nada solo camino hacia atrás sin darle la espalda temiendo que si lo hacia este pudiera saltarle en cima sin aviso.

- ¡Espera! – dijo yuya removiendo el interior de su cajón buscando algo. Cuando al fin lo encontró, se lo lanzó, Daiki sostuvo aquel artefacto entre las manos sorprendido.

- Se lo das- dijo yuya sentándose en la cama.

- Que le hace pensar que el querrá utilizar el regalo de una persona que le callo mal.

- ¿¡Así que le caí mal!?-

- Si, muy mal-

- No te preocupes que hare que se quite esa mala impresión de mí-

- No cuente con ello- Daiki dijo aquello y salió apretando aquel móvil entre sus manos.

 
Cuando el menor se retiro, yuya se dejo caer sobre la cama cerrando los ojos. Acaso ese idiota de Daiki lo creía tan tonto como para que creyera que no se daría cuenta de que él era el joven de ayer. De verdad que no se reía en su cara porque quería ver hasta donde era capaz de llegar. Aunque había algo que le hacia dudar que fuera él y eso era en parte el color de ojos, aunque ya hay muchas soluciones a eso, pero la otra era el beso que le había dado en la recamara, aunque no recordaba bien ese suceso, esos labios eran imposibles de olvidar pero no se parecía en nada al que ya le había robado en ocasiones a aquel mozo, así que la única manera de cerciorarse que fuera él, era robándole otro beso.

24 agosto, 2010

CINDERELLA BOY 4


CAPITULO IV


Takaki había comenzado a subir las escaleras hacia su habitación, la fiesta ya le había aburrido y no aguantaba mas estar en ese lugar, pero el silencio y luego el murmullo de la gente le hizo detenerse y buscar con la mirada a la causante de aquello, no es que quisiera algo con la chica, mas bien es que se le da muy bien el chisme. Pero cual fue su sorpresa al ver que no era un ella sino un él, el que causaba revuelo.



- kei– pensó de inmediato el mayor al ver a aquel joven, de mas o menos la misma estatura, complexión y cabellos alborotados. No supo ni como paso cuando ya estaba frente al aludido impidiéndole el paso.



- ¿inoo?-



- ¿eh? … no- susurro el menor mirando a otro lado.



Porqué entre todas las personas de esa noche debía de ser precisamente él el que le hablara, eso solo era señal de que nada bueno saldría.



- ¿Te conozco?- insistió el joven takaki



- no - respondió sin pensar mucho, solo buscaba una forma de salir de ahí.



- ¿podrías quitarte el antifaz?- susurro alargando su mano hacia él



- ¡¡no!!- chillo el otro apretándolo con fuerza sobre su rostro.



- Es que quiero saber quien eres-



- ¡¡noo!!-



- ¿A todo le dices que no?-



- Etto…. No- repitió el menor temiendo que si decía alguna otra cosa su voz lo delataría.



- Pero.. quiero saber quien eres, dime tu nombre- y dicho esto dio otro paso hacia él, alargando de nueva cuenta su mano, pero estaba vez si logro tomar el antifaz y lo jalo.



Daiki sentía saltar su corazón, una creciente oleada de sudor frio le recorrió toda la espalda y de momento sintió su boca mas seca que cualquier desierto conocido



- ¿quiere algo de beber?- grito el joven Ryutaro metiéndose entre ambos impidiendo que yuya terminara lo que estaba a punto de hacer. Esa distracción la aprovecho daiki y se escabullo por entre los invitados hacia un lugar mas seguro.



- ¿que?, no quiero nada- rugió el mayor empujando a ryu sobre el suelo, el sonido de las compas quebrándose paso inadvertido, pues todas las miradas se concentraron en yuya cuya expresión de furia se notaba desde lejos-



- ¡¡por tu culpa se fue!!- grito el mayor acercándose a grandes zancadas hacia ryu, para levantarlo y por supuesto golpearlo.



- No te atrevas a tocarlo- hablo muy enserio keito sin apartar la vista de su hermano, parándose en medio- al que buscas esta allá- y señalo con el dedo incide detrás de una de las cortinas de los ventanales. Así como señalo keito, yuya siguió la línea y se encamino hacia allá.



Ryutaro observaba con reproche a keito, como era posible que lo entregara de esa forma, además a él que le importaba esa situación.



- No debió decirle en donde estaba, sobre todo porque no es de su incumbencia- contesto con tono amargo, para luego levantarse e intentar detener a yuya. Pero keito lo detuvo.



- Espera… estas herido-



- ¿ehh? ¿que?- el menor bajo la mirada hacia sus manos, y hasta ese momento se dio cuenta de que estaban cubiertas de sangre.



- Ven- exclamo el mayor jalándolo casi a la fuerza, pasando por entre los invitados haciendo caso omiso de las cuchicheos que se formaban en torno a ellos. Llegaron a la cocina, la pasaron y se introdujeron en el área de servicio. Y como si de un niño pequeño se tratase lo sentó con cuidado en una de las sillas mientras el iba en busca del botiquín.



Al cabo de unos momentos regreso ya con lo necesario.



Con mucho cuidado y delicadeza, comenzó a limpiar la zona herida. Ryu solo observaba los movimientos de keito y con que cuidado pasaba la gasa en la herida.



Pero el dolor lo saco de sus pensamientos cuando keito extrajo de una de las manos un trozo de vidrio.



- Auchh, duele-



- Obvio que va a doler-contesto molesto el otro sin siquiera mirarle.



- ¿Porque esta enojado?, ¿es porque rompí las copas…? no se preocupe que de mi sueldo las pagare-



- ¡¡¡a quien le importan las malditas copas!!!- contesto aun mas molesto por el disparate de morimoto.



- Entonces no comprendo porque esta molesto- si el mozo seguía con las preguntas keito sedería y acabaría confesándose.



- No estoy molesto- dijo soltando un suspiro al terminar de colocar las vendas.



- Esta bien … - ryu tomo sus manos llevándoselas al pecho- gracias, ahora debo de ir a rescatar a….- Ryutaro lo miro de reojo- mi… amigo-



- ¿tu amigo?- carraspeo



- Si, con permiso me retiro-pero keito no iba a quedarse con aquella respuesta tan simple así que le detuvo por el brazo.



- De verdad es solo tu amigo-



- Si lo es ¿porque?- el corazón le latía a mil por hora, con esas sencillas preguntas Ryutaro quería saber si sus sospechas eran ciertas, pues ya había varias ocasiones que el mayor mostraba un cierto interés hacia su persona y eso le desconcertaba mucho.



- Es que me aterra… me aterra pensar que……- calló antes de terminar la frase- no nada olvídalo.



- ¿Le aterra que? – el menor buscaba que sus ojos coincidieran, tal vez así encontraría la verdad mirándolos fijamente y cuando al fin lo hicieron keito no pudo resistir tenerlo tan cerca, que por impulso unió sus labio sobre los de él empujándolo sobre la mesa de servicio.



Había sido una necesidad desde hace mucho tiempo rozar esos labios, de aprisionar ese cuerpo delgado contra el suyo y de aspirar esa esencia que desprendía su cuerpo. El beso fue delicado y suave, era más de una espera de aceptación y al ver que el joven no se oponía, fue acercando más sus cuerpos haciendo de aquel beso algo más intenso.



- Me gustas mucho- confeso el mayor abrazándolo con fuerza para que si intentaba escapar no lo hiciera. Pero morimoto callaba, no era por que no correspondiera a sus sentimientos, era mas bien que aun no podía asimilar ese momento, esas palabras. Era demasiado para un día, no se había repuesto del beso cuando ya se le habían declarado, pero Ryutaro sonrió, keito estaba celoso de Daiki y de igual forma de la chica del jardín.





*************************************************************************.



Daiki se encontraba tras una de las cortinas que adornaba el salón mirando hacia el jardín, sentía latir fuertemente su corazón, lo que estaba pasando no se parecía en nada a lo que había pensado que seria esa noche. Se imaginaba que pasaría inadvertido y que me divertiría en la fiesta sin ningún contratiempo, que disfrutaría de aquella comida exótica y que podría ligar con alguna chica linda. Pero no siempre las cosas salen como una desearía y ahora estaba escondiéndose para no ser descubierto y tal vez despedirían a su amigo por culpa suya y para agregarle más sabor al asunto también esta lastimado por su brillante idea. Golpeo el vidrio con su cabeza creyendo que tal vez así podría encontrar una salida a sus problemas.



Bueno primero que nada debía salir de aquel sufrimiento, debía llegar a su cuarto cambiarse y después buscaría a Ryutaro para saber como estaba. (Bueno el no se imaginaba que su querido amigo estaba en muy buenas manos).



- Llamare a Ryutaro para saber como esta- pensó el joven recordando que llevaba consigo el celular. Pero el menor no contestaba la llamada.



Dio un último golpe contra el vidrio cuando alguien a su espalda le hizo saltar del susto.



- Si lo rompes lo pagas- la voz del mayor sonaba diferente pero el mozo no podía pensar en otra cosa que no fuera salir de ahí de inmediato.



- ¿Así, lo tendré en mente?- el pobre de Daiki había fingió la voz y mostrando una temple que no sentía, siguió mirando hacia el jardín, pero podía ver todo lo que hacia takaki atreves del reflejo.



- ¿Cómo te llamas?-



- No es asunto suyo- contesto Daiki mordiéndose el labio y entrecerrando los ojos, le estaba alzando la voz a su jefe.



- Valla tienes temperamento, eso me gusta-



- ¿perdón?- Daiki se volteo a verlo olvidándose por completo que debía ocultarse- Como que le gusto, es un poco rarito no lo cree-



Takaki lo miro por un rato



- Te pareces a alguien que conozco, bueno en la forma tan torpe de hablar-



- Por favor no me confunda-



- Tienes razón, aquel es un simple sirviente bueno para nada-



- “eh, como que soy un simple sirviente bueno para nada” pensó el menor poniendo cara de molestia.



- Takaki que haces ahí escondido- grito sorpresivamente su madre jalándolo por la ropa, haciendo que ambos saltaran en su sitio, entre jalones la señora sacaba a yuya hacia la fiesta mientras Daiki solo le sonreía y con un movimiento de mano le dijo adiós ampliando a un mas la sonrisa.



El mayor intentaba soltarse pero su madre mostraba una fuerza impresionante cuando se lo proponía. Estaba molesto, de verdad muy molesto ya era la segunda vez que los interrumpían y eso solo agrandaba mas las ganas de hablar con él, pero ya encontraría el momento de darse una escapadita.



- Te voy a presentar a una de las heredaras mas importantes de nuestro ramo- takaki puso los ojos en blanco, ahora empezaría la venta de chicas.





Daiki aprovecho que su jefe se había ido y de inmediato salió de su escondite para ir directo a su habitación y cambiarse. Pero en el trayecto recapacito un segundo, si takaki no lo había descubierto con esa cercanía de seguro nadie lo haría, así que podría disfrutar de la fiesta a gusto, Ryutaro estaba en buenas mano, así que se encamino hacia la mesa de bocadillos y comenzó a degustar cuanto plato le ponían enfrente, las chicas solo le miraban encantadas y este al devolverles al mirada les sonreía con coquetería.



Por otro lado yuya solo miraba lo que el joven hacia sin perderlo de vista.



- Quieres bailar-



Una de las chicas por fin se había animado a invitarlo a bailar y como Daiki no es de esos que se resisten acepto encantado, la pieza era lenta y pues nada fuera de otro mundo, así que con elegancia y porte Daiki danzaba por toda la pista con la muchacha a acuestas.



Takaki solo los miraba con un poco de molestia el lo había visto primero y no dejaría que una tipa flacucha y sin senos le ganara la partida, además de que él era la persona ideal para vengarse de su madre.



- Yuya-



Su madre lo había jalado hacia un rincón para hablarle, pues ya se le estaban pasando las copas y estaba diciendo muchas incongruencias, además de que ya había ofendido a la madre de la susodicha al decirle que parecía un tamal mal amarrado y ahora iba con el padre de la muchacha.



- Si no quieres que siga con esto, déjame ir- replico el joven



Su madre no pudo retenerlo pues era una mujer muy inteligente y no podía enemistarse con esas personas o lo pagaría caro.



- Disculpen a mi hijo no se siente bien- esto para yuya fueron las palabras liberadoras de aquel tormento así que de inmediato salió como bólido hacia el área de baile, pero Daiki ya no se encontraba ahí. La frustración de haberlo perdido de nuevo hizo que tomara dos de las copas que iban ofreciendo los meseros y una tras otra se las empinara hasta no dejar gota alguna en el fondo.



El alcohol estaba surtiendo efecto en su cuerpo, el piso parecía que se movía a cada paso que daba y los ojos comenzaban a pesarle. Pero su afán de encontrar al extraño hacía que resistiera un poco más.





Salió al balcón que daba hacia el jardín para que le diera un poco de aire y ver si así se le bajaba la borrachera y seguir con la búsqueda del susodicho, a lo lejos escuchaba una risita pero ya no sabia si era real o era producto de su mente perturbada. Así que se fue acercando como dios le daba a entender y cuando estuvo cerca miro hacia abajo, tuvo que afinar la vista varias veces para darse cuenta que era el chico al que buscaba y la chica con la que estaba bailando, pero ahora no estaban haciendo eso, Daiki la tenia en un rincón dándole pequeños besos en el cuello mientras ella reía por las cosquillas que este le causaba.



Takaki se asomo más de lo debido y resbalo por encima del barandal cayendo unos dos metros hacia donde estaba Daiki.



Ambos brincaron del susto, no todos los días te cae una persona del cielo, así que se acercaron para cerciorarse que aquella persona estuviera bien. Daiki de inmediato reconoció el traje y supo que era takaki el que se encontraba en el suelo.





-hay que llamar a alguien- grito desesperada la chica.



- No te preocupes, lo conozco, estará bien, pero podrías ayudarme a levantarlo-



Necesitó de mucha fuerza para poder alzarlo a takaki pues era mucho más alto que el y por lo tanto pesaba más. Apenas si ambos lograban tenerlo en pie.



- estas seguro que esta bien-



- Si solo déjame llevarlo a un lugar mas seguro y regreso a continuar lo que estábamos haciendo-



- Pero ya debo irme-



- Entonces dame tu numero- se apresuro a decir buscando entre sus cosas el celular, pero por mas que lo estuvo buscando, el dichoso celular no apareció.



- Mejor dame tu numero- sonrió la chica



- Esta bien-



Yuya se removió entre los brazos de daiki y prensándose de su cuello lo derribo en el césped, el menor cayo debajo siendo aplastado por el peso del otro.



- Ayúdame a quitármelo- se apresuro a decir el chico pues le estaba dejando sin aire.



Pero lo que a continuación hizo el mayor dejo a los dos completamente petrificados.



Takaki había besado a Daiki enfrente de la muchacha la cual brinco de su sitio levantándose lo más rápido que pudo.



Daiki seguía en shock esta era la tercera vez que ese sujeto lo besaba, ya se le estaba volviendo un habito. Intento separarlo pero parecía una garrapata aferrada a sus labios que por lo visto no estaba dispuesto a dejar ir.



- Por eso dijiste que lo conocías bien- se quejo la joven y salió corriendo de ahí no dándole tiempo a Daiki de defenderse.



La risa de takaki hizo que la sangre le hirviera al menor, este lo había besado a propósito para alejar a la muchacha de él, pero que mente tan retorcida podía tener para hacer aquello.



Unió todas sus fuerzas y de un empujón lo derribo aun lado. No sin antes lanzarle un golpe en el rostro.



- Takaki…. – daiki lo movía frenéticamente pero el mayor no respondía a nada.



- Lo he matado- pensó el menor llevándose las manos a la cabeza para asimilar esa idea.



Intento alejarse pero no podía dejar a su amo en ese estado, alguien podría asaltarlo y su conciencia no lo dejaría en paz.



De nueva cuenta lo levanto y lo sentó en la esquina mientras iba por Ryutaro para que le ayudara a hallar una solución.



Corrió hacia la cocina y se adentro sin avisar en el cuarto de servicio.



La escena que vio tardaría algún tiempo en apartarla de su mente.



Keito tenía entre la pared y su cuerpo a ryu y lo besaba con mucha pasión, mientras que con sus manos acariciaba los cabellos ahora alborotados de Ryutaro, su pierna la tenia entre las del menor y podría decirse que no se sabía bien quien era quien.



- Ejemm- carraspeo el menor para que notaran su presencia.



Ambos al escuchar el ruido se soltaron, mas bien keito soltó a morimoto.



- Necesito a Ryutaro un momento- agacho la cabeza para no mirarlos a los ojos pues no sabia quien sentía mas vergüenza en ese momento, el por mirarlos o ellos por ser descubiertos.



- ¿Y quien eres tu para venir a quitármelo?-



- Tengo derecho de antigüedad- contesto el mayor tomándolo por la muñeca, pero keito lo tomo por la otra.



- El no se va a ir, ¿verdad Ryutaro?-



El menor no contestaba



- ¿No dices nada?- interrogo con aprensión el chico al ver que morimoto no respondía.



- Lo siento, me voy con el-



Keito lo soltó sin decir, ni preguntar nada mas, solo los vio alejarse.



- Espero que tengas una buena razón para esto-



- Créeme, la tengo-



- ¿Así cual es?- pregunto al tiempo que se detenían



- Esa- señalo en el rincón y por un momento Ryutaro sintió un escalofrió por todo el cuerpo.



- ¿Que le paso?-



- Se le pasaron las copas-



- Estas loco, no solo se le pasaron las copas, también esta golpeado-



- Bueno ese fue un regalo mío- sonrió



El menor lo miro con aprensión.



- ¿Qué?, de nueva cuenta se intento propasar y pues ahora si me desquite-



- Pero creo que se te paso la mano esta vez-



- Hay que llevarlo a su habitación.



Después de un largo tiempo por fin lograron llegar a la habitación de takaki. Lo derribaron sobre la cama y de inmediato se apresuraron a cambiarlo.



- Ahhh, maldito tipo- grito daiki quitándose el antifaz y la chaqueta pues ya le estorbaban ¿Qué paso?-



- El tenia mi celular y yo creyendo que lo había perdido- Ryutaro puso los ojos en blanco.



- Voy por unas gasas y alcohol para curarlo-



- Me vas a dejar con el-



- Esta inconsciente no te va a hacer nada, en esta ocasión seria al revés, tú podrías hacerle algo.



- Me crees de ese tipo de gustos-



- Yo solo te digo-



Y Ryutaro salió de la habitación.



Se acerco a takaki el cual seguía en la posición que lo habían dejado y siguió cambiándolo.



- Malditos ricos se creen con el poder de hacer lo que quieran-



- Así es – contesto yuya sacándolo tremendo susto al menor y jalándolo por la camisa se encimo en él.



- ¿¡¡Que!!? …¿que va a hacer?-



Pero el mayor no dijo nada y de nueva cuenta aprisiono esos labios.



El alcohol en el cuerpo de yuya hacia que experimentara mucho calor el cual quería sacar con Daiki. Siguió besándolo con lujuria dejando caminitos de saliva por toda la piel del menor, este se resistía a lo que el mayor le hacia pero en cada roce y beso iba perdiendo sus fuerzas y se dejaba llevar por esa sensación.



Yuya comenzó a desabotonar botón por botón, con una mirada que no podría decirse que era coqueta mas bien una mezcla de borracho y una persona que no a dormido bien.



Después de haber terminado con eso, dirigió su mano hacia el pantalón y desabotonándolo ingreso la misma dentro.



El menor al sentir el contacto arqueo la espalda por esa nueva sensación que estaba experimentando, tenia sentimientos encontrados, por un lado le estaba gustando lo que yuya le hacia, pero por otro su cabeza debatía en lo que estaba bien y en lo que no.





Yuya encamino sus besos por encima del abdomen del menor dando pequeños besos a casa palmo. Daiki esperaba que takaki terminara lo que había empezado pero paso un minuto después dos y la espera lo estaba carcomiendo, así que el menor se irguió sobre su sitio y pudo observar a yuya completamente dormido sobre sus piernas, de un empujón lo derribo al suelo mientras el recapacitaba en lo que había pasado hace unos minutos.



Había cedido ante yuya y eso no podía significar nada bueno, no supo ni como pero estaba sentado aun lado de yuya mirándolo sin poder comprender porque le atraía de esa forma.



- ¿Que paso?- grito Ryutaro al ver a su jefe en el suelo y a su amigo medio desnudo aun lado.



- Te tomaste muy enserio lo de propasarte -



Daiki movió la cabeza negando- fue el quien se propaso de nueva cuenta-



- Y lo mataste – grito de nueva cuenta corriendo en auxilio de su patrón-



- No seas idiota, esta dormido, se durmió en el proceso-



Ryutaro soltó una sonrisa maliciosa



- Y estas así porque no termino su labor- volvió a sonreír al ver el rostro de fastidio de su amigo-



- No…, estoy así porque esto llego mas lejos de un beso, casi me viola-



- Y por eso estas así, porque lo hizo-



- Deja de fastidiarme, solo ayúdame a acostarlo y hay que salir de aquí porque este lugar me asfixia-



Daiki estaba completamente confundido, le había gustado lo que takaki le hizo y de no haber sido porque este se durmió habría sucumbido a todo lo que el mayor hubiera querido hacerle.



- Seguro que estas bien- pregunto un poco mas serio en cuanto llegaron a la cocina-



- Si lo estoy-



Esa noche por mas que intento dormir, Daiki no logro hacerlo, un pensamiento era el causante de aquel insomnio- “takaki le gustaba”-



-Dormiste bien –



- que no miras la cara que tarigo-



- esta bien pero no te enfades conmigo-



- tienes razón-



-¿y? a que hora te vas- pregunto triste ryu llevando consigo un plato de fruta, lo puso delante de Daiki quien solo se limito a mirarlo sin probar nada.



- en cuanto la señora me de mi liquidación-



- ya veo, te extrañare-



Daiki solo asintió con la cabeza.



- sabes, olvide mi antifaz en el cuarto de yuya, crees que sea peligroso haberlo olvidado-



- Pues no lo se, pero que mas da, ya no importa –



- Tienes razón jamás lo volveré a utilizar de todas formas



- ¡¡Buenos días!!- se apresuro a decir el menor al ver entrar a takaki tan temprano-



- Quiero un café bien cargado, necesito bajarme esta cruda realidad-



- Necesitara algo más que café- expreso de forma áspera, quitándose de la mesa para que el señorito se sentara.



Pero takaki no le presto atención estaba ocupado con su celular.



Una musiquita comenzó a sonar en el lugar.



- Daiki que ese no es el tono de tu móvil-



- Eh… tienes razón-



Daiki saco su teléfono



- No tengo registrado el numero, quien sabe quien será- y dicho esto colgó.



Takaki lo miro de reojo.



Pero la tonada volvió a surgir.



- ¿Que terminación es?- pregunto Ryutaro curioso, mirando por encima de su hombro.



- 1456- contesto Daiki-



El móvil dejo de sonar antes que Daiki pudiera contestar.



- Pues marca puede ser algo importante-



Daiki así lo hizo y una música diferente sonó en el lugar. Poco a poco se fue girando en dirección del sonido hasta que la voz de alguien conocido hablo del otro lado del auricular y además muy cerca de él.



21 agosto, 2010

ámame 9

bueno después de esperar un poco por el fic ¬¬ jeje, aqui esta el cap de ámame, espero no decepcionar a nadie y espero también que no me acecinen al final. se que me tarde pero tenia mis ideas un tanto enredadas pero ya las desenmarañe y aqui esta. me salio un poco extenso. XD


ámame IX

No había tiempo de llorar, las lágrimas se habían secado ya desde hace mucho y ahora solo quedaba dentro de mí un vació enorme en donde debería de ir el corazón. En mi mente solo había un pensamiento, hacer pedazos el corazón de aquel que me hizo perder algo maravilloso.

La incredulidad había pasado a segundo plano y ahora no me cabía duda que eras capaz de hacer cualquier cosa por cumplir tus caprichos, eras capaz de pisotear las ilusiones de otros por ver satisfechas las tuyas, no puedes querer a alguien y mucho menos amarlo, entonces ¿porque hacer todo esto…?¿porque yo?, porque me ofreciste tu casa cuando la mía había quedo reducida a cenizas a causa de un lamentable accidente, me diste un techo, me abrigaste y alimentaste y sigo sin comprender porque esa amabilidad hacia mí, si no sientes nada, si no te provoco nada mas que deseo. Pues el deseo es diferente al amor y yo lo e confundo durante mucho tiempo.

¿Por qué me elegiste como tú juguete? Habiendo tantos a tu alrededor que con el solo tronar de tus dedos estarían dispuestos a todo, pero fui yo a quien tu perversa cabeza eligió.

Muchos pensamientos inundan mi mente y ahora pienso que tal vez tú, causaste ese accidente y yo de idiota creyendo en tu bondad me aloje en tu casa a cambio de sacrificar mi felicidad.

Mi cabeza esta bombardeada por millones de incógnitas, no se si te odio, te aborrezco, pero de lo que si estoy seguro es en que te haré pagar cada lágrima que he derramado durante estos dos años, te haría pagar cada beso no recibido y cada caricia no dada. Te haría ver ahora si, el infierno sobre la tierra y no me importa quemarme contigo pues a estas alturas estoy tan embarrado como tú.

- ¡Daik!- me dijiste cuando el auto había parado – ¿estas bien?-

Te mire con una expresión que ni yo mismo sabia que podía tener, y tu rostro siempre sonriente dibujo una mueca de dolor.

- Lo estoy, ¡no podía estar mejor!-

- No estas bien, lo puedo notar en tus ojos-

- Jajaja, ahora te haces experto en mi persona, que puedes saber.- dije molesto, sentía que no podías comprender como me sentía y que solo eran palabras vacías.

- No te engañes a ti mismo, no te encierres en tu dolor, que el único que seguirá sufriendo eres tú-

- Bueno, que, también eres terapeuta o algún tipo de monje sabio, no intentes saber lo que siento- abrí la puerta del auto azotándola al bajarme y seguí mi camino hacia “MI CASA”-

Ingrese dando fuertes golpes a la puerta importándome poco el desorden que pudiera causar, cualquiera que se me atravesara en el camino pagaría las consecuencias.

Y mi primer víctima estaba a la vista cerca del comedor, camine en su dirección dispuesto a cualquier cosa, cuando detrás de mi escuche tu voz.

- Hola Daiki-

Un escalofrío recorrió mi cuerpo al llegar tu voz a mis oídos. Mi corazón comenzó a latir descontrolado, estaba emocionado pero no era a causa de felicidad, si no por el inmenso rencor que sentía.

- ¿Como estuvo tu día?- me preguntaste al tomar la correspondencia que te entregaban-

- ¡oh! Muy bien- sonreí maléficamente- me reencontré con yabu-

Tu rostro ligeramente palideció… sonreí por eso.

- ¿Y que te dijo?- caminaste hacia la sala entregándole las cuentas al mayordomo.

- ¿De verdad quieres saber?- intentaba jugar con tu mente.

- Claro,¿ porque no?-

- Me dijo muchas cosas interesantes-

- Así… te explico porque te abandono – eres increíble aun estando a punto de ser descubierto muestras es temple que odio-

- Si, me lo aclaro y me dijo muchas cosas interesantes que desconocía-

- ¿Y le creíste?- me interrogaste mirándome fijamente - como puedes confiar en sus palabras-

- No te preocupes ya quedo todo resuelto, quedamos como buenos amigos- ya tendría otra oportunidad de desenmascararte, pues ahora me es simplemente imposible, la herida es reciente y no tengo armas con que combatirte. Camine en dirección a mi habitación.

- Por cierto hoy hay una función de teatro, quieres venir- me sonreíste feliz, pero no caería en tus juegos ya no bebía de creerte nada.

Asentí fingiendo una sonrisa, seguí mi camino y me interne en mi dormitorio mi calabozo personal. Sentí muchos deseos de llorar, me es muy difícil ignorarte y no sonreírte o tan siquiera tocarte, tienes una facilidad para hacerme caer pero debo de resistirme a ti.



Llamaste a mi puerta cuando la hora asignada había llegado, ambos de esmoquin salimos juntos hacia el automóvil que ya estaba en marcha, gentilmente el chofer nos abrió paso pero yo me quede parado sin entrar.

- ¿Que ocurre?- te escuche decirme

- Estoy esperando a alguien, espero que no te moleste- sonreí

- ¿y? ¿a quien?-

- Oh ya viene, ya lo veras-

Hiciste una mueca de molestia al ver que, a quien estaba esperando era a sho, no dijiste nada y te bajaste del vehículo, por un momento creí que lo golpearías así que di un paso hacia delante, pero cual fue mi sorpresa al ver que le cedías el paso hacia el interior, intente seguirlo pero me detuviste y seguido de el ingrésate.

Los tres íbamos en silencio, no decíamos nada, tu en medio de los dos impidiéndonos la cercanía, por lo tanto no había modo de hablarle o bueno eso no me importo mucho.

- ¿Ya has visto la obra?- pregunte a sho sentándome en el borde del asiento.

- No aun no la eh visto- hizo lo mismo que yo y los dos quedamos frente a frente.

- Dicen que es muy interesante-

- Oh en serio, ya quiero verla- dijo sho, pero al ver tu rostro inexpresivo volvió a recargarte en el asiento.

Mantenías una postura con los brazos cruzados, mirabas al frente sin moverlos.

- ¿Y?... ¿tienes alguien que te guste?- sonreí pícaramente ante mi pregunta.

Tus ojos por fin se movieron y recorrieron todo el rostro de sho aguardando una respuesta y por lo tenso de tu cuerpo dependiendo de la respuesta le saltarías encima o no.

- Sí, hay alguien que me gusta-

Tus manos se movieron ligeramente

- Oh si- y se puede saber quién es-

- Lo siento es algo personal-

- Ohh que lastima quería saber- dibuje una sonrisa maliciosa

Cuando por fin llegamos al lugar bajamos del vehículo y nos adentramos en el teatro.

- Estas jugando con fuego- dijo sho acercándoseme sigilosamente para que no te dieras cuenta.

- Eso es lo que lo hace divertido-

- Terminaras quemándote – mi rostro se tenso y te voltea ver descaradamente.

- Ya lo estoy, no puedo quemarme más- y sin más me pegue a ti acercando nuestros cuerpos. Me miraste extrañado y de inmediato te alejaste dando un paso hacia a tras.

- ¿Qué? ¿me tienes miedo?-

- No digas tonterías, pero no me metas en tus juegos infantiles-

-¿Cuáles juegos?-volví a sonreí acercándome mas y cuando te vi venir mi cuerpo por impulso se lanzo contra sho. El por instinto me abrazo para que no callera pero eso fue suficiente para tus ojos, pues de inmediato te acercaste maldiciendo.

- respeta lo ajeno- gritaste lanzando un golpe, pero sho fue más rápido y pude esquivarlo.

- no quiero ningún enfrentamiento, pues no es lo que parece- concluyo muy serio.

- entonces que es, si lo estas abrazando- dijiste lanzando otro golpe. Sho lo detuvo en el aire.

- Es mejor que me valla, y no juegues con los dos- fue lo ultimo que me dijiste

-sho- fue lo que alcance a decir pues te perdiste entre la gente que entraba.

Me quede estático ante lo que había hecho, pero mi orgullo me impedía seguirte, sí querías largarte en lugar de ayudarme ese era asunto tuyo y si empezabas a sentir algo más por mí, también ese seria tu problema.

- Vámonos- me jalaste del brazo caminando hacia el vehículo Y de un empujón me metiste en él,

- ¿Que te sucede?- grite disgustado por tu brusquedad- a caso estas celoso-

- No digas tonterías- mirabas por la ventanilla ignorándome.

- Sí estas celoso, puedo notarlo- y acercándome ingrese mis manos por dentro de tu saco acariciando tu espalda por encima de la camisa. Acerque mi boca hacia tu cuello y comencé a besarlo dándole pequeños chupetones. Podía ver como tu cuerpo se tensaba a cada roce. Te giraste al no poder resistir más y me empujaste contra el sillón posicionándote encima de mí. Comenzaste a besarme con desesperación ingresando tu lengua hasta lo mas profundo de mi garganta, no podía negarlo ansiaba con todas mis fuerzas sentir tus manos y tu boca sobre mi cuerpo. Tal vez esta seria la última vez así que la aprovecharía hasta donde mas pudiera.

Tu mano se dirigió lánguidamente por encima del pantalón hasta el ciper, lentamente comenzaste a bajarlo y desabotonándolo. Pero detuviste tus movimientos.

- No es el momento ni el lugar- me dijiste volviendo a subir el ciper, te acomodaste la ropa y ayudaste a acomodarme la mía. Ante mi cara de descontento no pude poner mas objeción a eso y ,e recargué en la ventana viendo hacia la calle.

Ambos quedamos en silencio y a decir verdad era un silencio incomodo mucho peor que el que había experimentado hace rato en compañía de sho, sentía que cada segundo que permanecía dentro me asfixiaba respirando tu mismo aire, así, que decidí bajarme lo mas rápido posible a la hora que llegamos a la casa.

Baje presuroso sintiendo de inmediato la brisa sobre mi cara, escuche el portazo detrás de mi pero no tus pasos, así, que voltee buscándote pero te quedaste dentro del automóvil y asomándote por la ventanilla me dijiste que irías aun lado que no tardarías y que cuando regresaras terminaríamos lo que habíamos dejamos inconcluso.

No puse objeción a nada, seguí mi camino hacia el interior, estaba nervioso era una sensación extraña que invadía todo mi cuerpo. Era innegable que provocabas en mí un deseo grande.

Me quede parado frente aquella enorme puerta de madera, di un ligero suspiro y desvié mis pasos hacia otro lugar que no fuera dentro pues no quería enclaustrarme y sentirme mas solo de lo que ya lo estoy. Camine por los jardines pensando en todos los acontecimientos que habían pasado en ese día. Ingrese a aquel laberinto que alguna vez mandaste poner por puro capricho, pero nunca te has molesta en entrar.

Después de unos 15 minutos de caminar llego por fin al lugar que quería, es un pequeño kiosco adornado con maderas finas y de un color caoba. Alrededor hay pequeños estanques con peces de colores que brillan al contacto con el sol. Me siento a la orilla de uno y miro mi reflejo en aquella agua turbia.

- ¿Que haces aquí?- me dices al tiempo que mi cuerpo se estremece por tu repentina aparición.

- Me gusta este lugar- te digo alejándome de ti.

- A mi igual-

te miro con aprensión

- ¿Como llegaste hasta acá?-

- Crees que eres el único que conoce este sitio-

- Creí que así era-

Sonreíste aun más y me quede cautivado por esa sonrisa. Desvié la mirada pues de nueva cuanta estaba pasando no podía odiarte por mas que lo intentara no podía, podías fingirme todo lo que quisieras y aun así daría todo por ti.

Entro a la sombra del kiosco y antes de que pueda voltear me abrazas por detrás susurrándome al oído.

- Debemos terminar lo del automóvil-

- Creo que no es el lugar –

Aunque no te veo puedo deducir que has esbozado una sonrisa picara en tu rostro y eso en cierto modo me satisface.

- Cualquier lugar es bueno para hacer el amor- dices al tiempo que tu mano traza la curvatura de mis glúteos.

Dejo salir un suspiro ante aquel insignificante roce, recargas mi nuca sobre tu hombro y comienzas a acaricia mi cuello lamiendo mi lóbulo izquierdo. Con tus manos te encaminas por mi estomago pasando por vientre e ingresas una mano dentro de mi pantalón. Tiemblo al sentir tu mano fría sobre mi piel, las piernas me tiemblan y eso que aun no has hecho nada.

Desabotonas con agilidad mi camisa pero no me la sacas, solo te limitas a moverla un poco y comienzas a besar mis hombros.

Es impresionante como mi cuerpo reacciona a tus caricias, de inmediato mi piel adquiere un color rosa causado por la excitación que me provocan tus besos, mis pezones se han endurecido y mi piel se ah erizado dando paso a un poco de frio.

Mi respiración se ha vuelto irregular, mi pecho sube y baja a un ritmo acelerado y las yemas de mis dedos han comenzado a sudar. En mi mente ya no cabe ningún otro pensamiento que no este dedicado a ti, a este momento, no puedo negar que cuando me haces el amor, el mundo podría dejar de girar y no me importaría mientras me hagas tuyo.

Te amo, pues no existe otra explicación para mi patético comportamiento- “el amor ciega”- fueron las palabras dichas por mi madre hace ya mucho tiempo. Nunca creí en ellas siempre pense que esa gente debía de tener muerto el cerebro para dejarse guiar por el corazón en lugar de la mente. Bueno y aun sigo creyéndolo pues mi cerebro no reacciona cuando estoy contigo… solo mi corazón.

- ¡Oh por dios!- grito al sentir como aprietas mi miembro con tu boca, no supe como has llegado hasta ahí, pero el sudor ahora se a apoderado de mi cuerpo por completo. La succión de tu boca sobre mi ya duro miembro, es una mezcla entre dolor y excitación, quisiera separar tu boca de mi carne y dejar que se calme un poco pues mis muslos han comenzado a temblar, pero no debo pues seria un error garrafal privarme de mi ultimo acto contigo.

Lo disfrutare y hare que lo disfrutes al máximo. Hare que te arrepientas el resto de tu vida por haberme tratado así, te lamentaras el haber dejado escapar a la única persona que en verdad te amo y te amara. Pues no puedes aspirar a nada mejor que yo, porque está claro que siempre que buscaste el calor en otro lado regresabas a mi en busca de lo que los demás nunca podrán darte.

-ahhh inoo sigue- gimo al sentir como aprisionas mis pezones con tus dedos. Lames cada centímetro descubierto de mi piel y yo no hago más que morderme el labio para no gritar del placer.



Estas desesperado por poseerme pues puedo notarlo en ese aroma que solo yo puedo percibir de tu cuerpo, es una sutil esencia que me embriaga hasta perder la razón, lamo el sudor que se ah formado en tu pecho saboreando hasta cada centímetro. Me embriaga tu sabor y olor hacen que pierda la cordura.

Te has desnudado, sin mi ayuda y, eso me causa un poco de molestia pues quería ser el que disfrutara de ese instante.

El momento que estaba esperando por fin había llegado, no era lo que esperaba pues quería que hubiera mas sensualidad en el asunto, pero estas mas ansioso por verte satisfecho que yo no importo, ya ni siquiera puedo molestarme, estoy acostumbrado.

Me acuestas sobre aquel piso frio y te posicionas en mi entrada jalando mis caderas hasta haberme penetrado por completo, siento un ardor lacerar esa zona a cada movimiento que realizas. Cierro los ojos al comenzar a sentir ese oleaje de placer mezclado con el dolor.

Me muerdo el labio al sentir el rozar de tu miembro con mis paredes, se siente realmente exquisito hacer el amor contigo, sigues moviéndote, primero pausadamente disfrutando de esa sensación placentera, arqueas tu cuerpo a cada penetración y dejas salir al igual que yo ligeros gemidos de placer. Ante esto aprieto mis caderas haciendo mas estrecho mi conducto.

- Ahhhh..Daiki, no hagas eso- dices al momento en que tu miembro se deslizaba hacia dentro. Sonrió al ver que pude sacarte esos gemidos y sigo apretando mis glúteos a cada vaivén tuyo, me duele y mucho pero vale la pena.

-mmm... inoo, no te detengas- gimo moviendo mi cabeza de un lado al otro

- estas muy estrecho- dices con la voz entrecortada.

La excitación crece a cada palmo y estoy a punto de llegar al clímax, se que lo has notado pues aceleras el ritmo de las estocadas y entre gemidos de ambos descargas toda tu esencia en mi interior, pero, al ver que aun no lo hecho comienzas a succionar con tu boca mi miembro, estoy al borde de la locura y en dos succiones mas me vengo dentro, tragas todo mi liquido y te saboreas la boca ante mi cara de vergüenza.



Te recuestas sobre mi, dándome calor pues la tarde ya se esta poniendo. Deslizo mis dedos por tus cabellos húmedos por el sudor.

Nuestras respiraciones comienzan a ser regulares, pones tu cabeza en mi pecho y dices algo que me deja en shock.

- ¡Te amo!- dices

Una oleada de excitación vuelve a crecer dentro, es un dolor en mi pecho difícil de explicar – “te amo”- resuena en mi cabeza como mil tintineos a la vez. Cierro mis manos en un puño y de un empujón te bajo de mí.

No puedo decir que es odio, pero es un sentimiento aterrador, no puedo creerte, esas palabras no me dan ningún alivio, ni emoción, son palabras huecas, sin sentido, solo han logrado hacerme enfurecer.

- No digas cosas que no entiendes- grito levantándome del suelo. Me miras desconcertado.

- Te eh aceptado todo, que me utilices, que solo sea tu juguete, pues se que solo es deseó… pero que me finjas amor a este grado… no puedo sopórtalo.- te grito parándome frente a ti y sin mas te confiero una bofetada, de inmediato me la regresas.

- ¿Que pretendes?- te digo sobándome la parte en donde me golpeaste- crees que de esa manera me tendrás seguro, crees que tu juguete se cambiara de dueño.

- ¡Tienes razón!- me dices ya enojado, que bien me conoces, solo quería ver que hacías, haber si te tragabas ese cuento tan barato como lo es el amor y, lo que respecta a tener miedo de que te vallas, no, no lo tengo, eres un perro sin dignidad que regresa a mí aun cuantas veces te halla pateado. No vales nada como persona porque aunque lo intentes nunca podrás alejarte de mi, porque, a comparación mía, tú si me amas-

Te acercas tomando mi rostro y dándome un beso te alejas, escupo lo que quedo de tu saliva y mis manos comienzan a temblar. Estoy furioso corro hacia ti y te empujo con todas mis fuerzas, forcejeamos un poco, me tomas por las muñecas y me regresas a mi sitio con violencia, pero retorno como un resorte y vuelvo a empujarte, das un traspié y ambos perdemos el equilibrio cayendo al agua estrepitosamente, me levanto antes de que lo hagas pero el peso de la misma hace que me sea difil levantarme pues soy el único con un poco de ropa todavía. Cuando por fin lo logro te lanzo una patada con todo al rostro y caes hacia atrás sobándote la mandíbula, en tu rostro hay un inmenso coraje y muy decidido te lanzas hacia mis pies tirándome al agua, tomas mi cabeza y la sumerges durante unos escasos segundos que para mi son como una eternidad y vuelves a sacarla a la superficie. Doy una gran bocanada de aire llenado mis pulmones de aquel preciado gas, pero apenas si me da tiempo de obtener lo suficiente pues de inmediato vuelves a hundir mi cabeza. Puedo escuchar algunas de tus palabras mientras muevo mi cuerpo con desesperación para que me sueltes.

- ¡¡No me retes!!- dices volviendo a sacar mi cabeza. Toso un poco del agua que ah entrado a mi boca pues necesito expulsarla como sea.

- Que te quede claro quien manda aquí y que no eres mas que un objeto para mi, solo eso- concluyes empujándome sin miramientos levantándote de inmediato, te sales buscando tu ropa para luego alejarte sin mirarme siquiera.

Me quedo ahí, sin moverme, el agua escurre de mis cabellos y la camisa se a adherido a mi cuerpo, comienzo a titiritar de frio y busco con la mirada mi ropa, la encuentro en el lugar donde me la quitaste y aun mojado me la pongo. Me dejo caer , sintiendo un dolor lacerar mi corazón, busco entre mis cosas mi móvil, necesito de alguien que me ayude a sobrellevar esto, pues no pudo hacerlo solo.

- Sho – digo sintiendo un gran alivio al escuchar su voz - te lo suplico ven, por favor- le digo a punto de soltar el llanto, pero intento ser fuerte. Se que no puedo engañarte pues no pusiste objeción aun sabiendo que inoo puede estar en la casa.

No se como eh llegado a mi habitación, ni siquiera me preocupo por encender la luz pues el camino ya me lo se de memoria y la luz de la luna me bastaba para mirar. Estuve conteniéndome por mucho tiempo pero ahora ya no podía, todo lo que tenía a mi alrededor me causaba frustración, todo me recordaba ati, ante mi paso se cruzo la mesa de centro y como si esta me hubiera hecho algo malo la lance con desesperación contra el ropero que tenia enfrente, el espejo cayo en pedazos con un estruendoso sonido. Pero mi enojo no podía ser calmado con eso, levante de nueva cuenta la mesa y la estampe contra la cómoda, mi cólera aumento al ver que la mesa no terminaba de romperse y que las cosas de encima no había caído, sentía como si se estuvieran burlando de mí, de mi pesar, de lo estúpido que siempre e sido. Me acerco de nuevo y empujo todo lo que hay encima tirándolo al suelo, pateo todo a mi paso y buscando nuevas cosas con que desquitarme, me acerco a la cama, la destiendo y desgarrando prenda por prenda lanzándola por el balcón. Las cortinas que antes lucían hermosas en la percha, ahora cubren el suelo.

Regreso al interior buscando otra que cosa que pueda calmar mi tristeza, miro el pequeño buro que hay al lado de mi cama y me lanzo hacia el con deseos de hacerlo trisas, llego hasta ahí y lo vuelco sin ningún miramiento y le doy una patada dando esta varias vueltas antes de quedar estatica. De nueva cuenta mis ojos se posan en el espejo de la cómoda, no puedo mirar esa imagen, mis cabellos cubren por completo mis ojos, tengo una mirada desorbitada que incluso a mi me aterra. No puedo seguir mirándome y cojo la mesa alzándola sobre mi cabeza y cuando estoy a punto de lanzarla, sho la detiene en el vuelo.

- ¡¿Que demonios haces?!- sho me pregunta con preocupación al ver el desorden que hay en el cuarto como si un huracán hubiera paso por ahí. – ¿daiki que sucedió?- me dices tomándome por los hombros-

- Estoy remodelando mi habitación- lo digo con la locura reflejada en mi rostro –¡¡¿ no te gusta?!!- tu semblante no refleja nada, solo incomprensión.

Al ver que no respondes, me quedo mirándote por unos segundos- eres bello muy bello y como si de un imán te traces, me lanzo hacia ti aprisionando tus labios contra los míos. Intentas zafarte de mi agarre pero en ese preciso momento soy más fuerte que tú.

- Ámame- te digo colgándome de tu cuello, y tú poco a poco comienzas a ceder.

- Te lo suplico solo ámame- mi lengua se abre paso por tu boca inundándola de inmediato por mi saliva, la tragas con dificultad pero no dejas de besarme, ante tal excitación me empujas sobre el buro dejándome sentado encima. Acaricias mis cabellos húmedos pero los besos no cesan, tus manos se encamina por debajo de mi camisa aun mojada y yo intento sacarte el saco que llevas puesto.

- ¿Qué demonios haces?- escucho tu voz y poco a poco me separo de sho para encararte.

- Nada que te importe- digo ásperamente.

- ¡¡Eres patético!!- dices al tiempo que sales de la habitación.

Alejo a sho de mi lado y me bajo de aquel mueble. Salgo del cuarto pisándote los talones.

- ¡¡Quiero que se largue de mi casa!!- me dices al entrar en tu habitación.

- No, el no se ira hasta que hagamos el amor-

- Por mi pueden revolcarse en donde quieran, pero no en mi casa-

- ¿Porque no?, si tu puedes revolcarte con tus amantes acá, porque yo no pudo-

- Porque solo eres un recogido, que no tiene ningún derecho- Daiki enmudeció y sintió deseos de llorar.

- Eso es lo que siempre has pensado, entonces porque, porque me elegiste como tu juguete-

- No seas infantil, no fue por nada en especial, no te creas tan importante, había muchos en donde escoger, pero tu eras el mas ingenuo o mejor dicho el mas tonto-

- Y por eso me alejaste de la persona que quería-

- No tengo idea de que hablas- mi pecho subía y baja, realmente estaba llegando a mi limite y no sabia como podría acabar esto.

- No lo sabes- grito fuera de mis cabales, camino hacia tu mesita de noche y de un jalón saco el cajón esparciendo el contenido en el suelo, busco a tientas aquel sobre y al encontrándolo te lo lanzo a la cara.

- Hablo de eso- tu rostro de tensa un poco y lentamente sacas las fotos de su prisión. Tragas un poco de saliva y me diriges una mirada retadora.

- ¿Que quieres que te diga?-

- Solo dime porque-

- Deberías de agradecerme de haberte librado de ese perdedor- dices tirando las fotos al suelo.

- No hables así de él- grito furioso

- ¿Que… aun lo quieres?, pues lárgate con el, debí de haberme librado de ti desde hace mucho tiempo, pero me causabas lastima.

Algo en mi interior crujió estrepitosamente, el sentimiento de odio, de enojo, de tristeza se fusionaron en algo mas grande y difícil de explicar. Mi mente se nublo, quedo por así decirlo sumida en la obscuridad. Retrocedí unos pasos me agarre la cabeza cerrando los ojos, no podía concebir tanta basura dentro de ti, eres una alimaña que debía de ser exterminada como fuera. Te empujo con todas mis fuerzas lanzándote a la cama, me quedo prendado de tu ropa mirándote fijamente.

- Te odio- apenas si las palabras pueden salir de mi boca que tiembla de coraje, tienes mas fuerza que yo eso lo se desde hace mucho, así que poco a poco te vas soltándome de mi agarre y me lanzas al suelo golpeando mi cabeza con la mesa de centro. Te levantas dispuesto a darme una buena lección pero antes de que puedas acercarte mas estiro mi mano amenazándote con unas tijeras.

- Deja esas tijeras- Dices dando un paso hacia atrás como temiendo que pueda hacerte algo malo

- ¡YO SI TE QUIERO!- grito con las lagrimas rodar por mi mejillas – ¡me enamore de ti como un loco!, tanto así como para olvidarme de mi dignidad y vivir del poco afecto que me brindabas, pero ahora no tengo ni eso- aprieto con más fuerza ese utensilio- no tengo nada- Por un momento puedo ver en tu rostro algo parecido a un sentimiento.

- ¿Porqué inoo?, solo necesito saber porqué nunca me amaste. porque no pudiste enamorarte de mí.

Abro las tijeras ante tu silencio y la acerco a mi muñeca, pones una cara de sorpresa y los pasos que habías dado hacia atrás ahora los diriges lentamente hacia mi.

- ¡Baja eso! – me dices estirando la mano, como si con eso evitaras que me haga daño.

- ¿Ahora te preocupas por mí?- sonrió débilmente.

- Baja eso- dices dando otro paso hacia mí.

De un movimiento deslizo ese filoso utensilio sobre mi piel, puedo ver como poco a poco se abre mostrando ese líquido viscoso que se derrama por mi mano y cae en cascada hacia el suelo. El dolor de mi pecho desaparece y en su lugar queda esa sensación placentera que brotaba de mi mano.

- ¡Daiki no!- gritas intentando acercarte, pero te amenazo extendiendo las tijeras.

- No me digas que ahora te importo- la locura se a apoderado de mi ser, no puedo razonar- o es solo que no quieres que manche tu carísima alfombra-

- No digas estupideces, claro queme importas como no podrías si yo… si yo, yo te quiero, te amo-

Sonreí maniáticamente al escuchar esa estupidez.

- Ya no soy estúpido, no me tragare ese cuento- zarandeo las tijeras en señal de protesta

- Es la verdad- me gritas desesperado

- Solo quieres tener tu conciencia tranquila y…- de momento ciento un mareo y todo a mí al redor se mueve. Aprovechas ese descuido y te abalanzas contra mí.

- Suéltame- grito forcejeando contigo, te empujo y vuelves a acercarte tomándome de una mano al tiempo que encajo las tijeras en tu pecho, sueltas un quejido mientras aferras con fuerza tu mano libre en mi hombro.

Me miras con desconcierto y yo aun no pudo creer lo que acabo de hacer, das unos pasos hacia atrás y caes el suelo, jadeante por el dolor.

Entro en pánico me acerco corriendo en tu auxilio y me pongo en cuclillas a tu lado.

- Inoo, despierta – grito con desesperación poniendo mi mano en la herida para que deje de sangrar- no te duermas- poco a poco abres los ojos mirándome tiernamente.

- Perdóname por todo- me dices acariciando mi mejilla, una lagrima se pierde entre tus dedos-

- Un medico- grito desesperado mirando hacia la puerta, cuando regreso la mirada, ya no te mueves, no haces ningún movimiento.

El mundo se detiene en ese momento, mi corazón parece querer salirse de mi pecho y no hay nada que mi mortal existencia pueda hacer. Tomo entre mis manos las tijeras, estoy llorando descontroladamente ante tu cuerpo que no respira. Poco a poco importándome ya nada deslizo con firmeza las cuchillas de las tijeras en mi otra mano. Sonrió al sentir esa calidez y me recuesto a tu lado, tomo tu mano y la aprisiono para no soltarla.

Con la poca conciencia que me queda, escucho pasos presurosos que se acercan, en el umbral aparece sho que muestra su terror al vernos. Puedo escuchar que grita, pero no tengo las suficientes fuerzas para poner atención. Mis parpados pesan y un sueño invade mi cuerpo.

- ¡¡Resiste!!- escucho decir, cierro los ojos y una sonrisa se escapa de mi rostro antes de no volverlos abrir.

 
"Odio haber mal gastado toda mi vida amándote como lo hice y me odio a mi mismo por no haber podido terminar con esto a tiempo, cuando solo era de sacar un pedacito de coraje para decir “terminemos” pero, ya no se puede hacer nada, tendré que llevar para siempre el remordimiento de haber podido detener a tiempo algo que no tenia futuro"  cita