22 marzo, 2013

eSpEcIaLiDaDeS mEdICaS


titulo: Especialidades medicas
autor: atzin 
parejas: yabu-hika
extencion: oneshot
genero: lemon

después de un tiempo vuelvo a aparecer jeje... no me odien chicas...ojala y les guste el fic. besos 

-¿asustado?-  pregunto kota a un Hikaru realmente nervioso, recostado sobre aquel incomodo sillón.

- un poco, no es que sea mi primera vez, es solo que es contigo-
Kota lo cayó depositando un dedo en esos labios.

-          Sentirás mas nervios si piensas en lo que te voy a hacer-

-          Pero es que me va a dolor- se quejo el menor – no me gusta el dolor –

-          Sabes que no te dolerá, no seré brusco y sabes que puedes detenerme-

-          Cuando algo te apasiona no hay poder humano que te haga parar, no veo que esto pueda ser la excepción.-

Kota rio con ganas

-          No perdamos en tiempo, haber abre lentamente-

Hikaru  lo hizo lentamente sintiendo un rubor en sus mejillas al apreciar el aliento de Yabu tan cerca.

Yabu palpo la zona con un dedo – duele-

-          Mmm - fue todo lo que pudo pronunciar negando con la cabeza-

-          Déjame hacer más presión, y ahora?-

-          Aja – gimió el chico.

-          Espera un poco, abre un poco más, ahora va la de a deberás.

-          No espera- grito Hikaru- me vas a meter eso-

-          ¡Oh! por dios Hikaru, no sé porque te asustas si te han metido instrumentos parecidos- sonrió burlón.

-          Bueno si, pero eran delgados y  no se  veían tan aparatosos.

-          Porque no te van a hacer lo que yo, no te quejes, después veras los beneficios.

-          Lo haces sonar pervertido y a mí un promiscuo, si la gente escuchara la conversación que pensaría-

-          Nada, que solo somos un dentista y su paciente, pero si quieres que  verdad hablen, podemos arreglarlo-

Se monto a horcajadas sobre el menor moviendo descaradamente las caderas, poso una mano sobre aquel  pecho para impulsarse y acercar sus rostros.

-          ¿Qué haces Yabu?- pregunto asustado por la situación y, sobre todo por el lugar.

-          No seas mojigato, a poco no lo deseas-  ronroneó tan cerca de Hikaru que este no pudo reprimir un gemido por el estimulo.

Quedaron a centímetros del otro, Hikaru podía oler el embriagante perfume a maderas y sentir la cálida respiración de Yabu sobre sus labios. Cerró los ojos aspirando, deseando. Entre abrió los labios necesitado de esos labios carnoso y dulces, Yabu deshizo la distancia depositando maliciosamente solo un roce de labios, Hikaru empujo su rostro en busca de un mayor contacto, que le fue denegado.

El castaño  fue repartiendo besos por el rostro sonrojado de Hikaru,  ladeo un poco la cabeza para poder asirse a la sensible oreja que se escondía tras los mechones obscuros. Una vez que hubo alcanzado su meta, lamio, chupo y mordisqueo  copiosamente el lóbulo impregnando su saliva ardiente por toda la extensión del menor.

Hikaru se abstuvo de gemir, se mordió el labio inferior entregándose a las bondades que la boca de Yabu le ofrecía.

-          Vamos Hikaru, gime- pidió el mayor restregando con parsimonia sus caderas sobre el vientre duro.

-          No…- fue la escueta respuesta. Hikaru apretó los dientes y cerró los ojos-

-          No me obligues, Hikaru- este abrió los ojos impregnados de un brillo casi deslumbrante, los enfoco sobre su amante incitándolo a que cumpliera su amenaza.

-          Te gusta rudo, eh?-

-          No soy chico fácil- sonrió petulante irguiéndose hasta alcanzar el cuello desnudo que sobresalía de la camisa.

Con una agilidad que asombro incluso a Yabu, el menor ingreso sus manos apresuradamente dentro de la camisa que hasta hace unos pocos segundos estaba bien fajada dentro del pantalón. Repto su camino hasta enroscarse y aprensar el suave botón que se endurecía por tacto.
-          Joder, Hikaru-  gimió el mayor. Al sentir como la otra mano descendía por su espalda hasta colarse por dentro de su pantalón y aferrar fieramente  una nalga.

-          Decías- sonrió prendiéndose de uno de los labios del mayor, hasta hacerle brotar una pequeña gota sabor a fierro – ¿quien hizo gemir a quien?-

Fue mucho para el ego de kota, empujo fuerte pero gentilmente al guitarrista hasta colocarse prácticamente encima de él, aprenso los labios rosados contra los propios, enfrascándose en un beso ardiente.

Sus lenguas danzaban en un torbellino de saliva, tocándose, fundiéndose una con otra, los labios enrojecidos por el frenesí de los besos, daban la impresión de dos granos de jugosa granada a punto de explotar. Se separaron un poco para respirar y chupar de sus labios el remanente  de saliva. Se miraron intensamente antes de asaltar nuevamente cada uno esos labios brillos.

Las manos de Yabu viajaron hasta encontrar el primer botón de aquella camisa estorbosa, al principio, intento civilizadamente que esos botones cedieran, pero eran tan tercos como su dueño, que en un obseso estado de impaciencia mando a volar cada pieza de plástico por todo el recinto.

-          Oye, esa era mi camisa nueva- se quejo el menor viendo esparcidos y hecho girones su más reciente prenda.

-          Te comprare diez-  gimió avivado por el color canela que mostraba el pecho de su amante- no se para que las quieres- delineo el pezón derecho con su lengua- si te vez mejor sin ellas- succiono con ímpetu hasta lograr que ese botón rosado, se volviera tieso y oscuro.

El cuerpo de Hikaru reacciono involuntariamente ante ese gesto, arqueo la espalda impulsándose con la cabeza, abriendo la boca como un pez fuera del agua, ese gesto acerco mas su pecho contra la boca de Yabu, que sin perder el tiempo, chupo, succiono, mordió, lamió  delineo y más cosas con terminación en “o” que hicieron que un leve gemido escapara de los labios del menor.

-          Hikaru, joder gime como a mí me gusta-  bramo  avivando las caricias, meneando la pelvis hasta entrar en contacto miembro contra miembro. amaba el sonido gutural en los gemidos de Hikaru, ese jadeo incesante como si se fuera a quedar sin oxigeno.

-          Gime- pidió acelerando el movimiento, demandando con sus labios e intensificando con sus manos.
-          Uhmmm- fue una de las primeras señales.

-          Vamos amor, vamos-  se deslizo por la mejilla izquierda hasta hundir su boca en el hueco del hombro, ahí, lamio la sensible piel del menor, delineando la mandíbula, chupando la yugular y mordiendo la clavícula.

-          ¡¡Ahhh!!, Yabu- gimió, tomando el rostro escondido en su hombro para besarle fieramente.
-          ¿Querías que gimiera?- sonrió de lado- atente a las consecuencias. Quítame los pantalones- ronroneo seductoramente en el oído de moreno.

Yabu no se dejo esperar, se levanto para poder eliminar esa estorbosa tela, contemplo a su “luz” con solo los calzoncillos, un abultado tesoro se escondía bajo ellos. Acerco su rostro aspirando ese delirante aroma que le hacía estremecer las entrañas.

Lamió sobre la tela disfrutando de ese sabor ácido  disfrutando de los leves jadeos que Hikaru profería. Lamió y lamió hasta que la tela estaba empapada de su saliva.

-          ¿Que estas esperando? -  jadeo, su miembro duro como un asta, apretaba dentro de los calzoncillos.

-          Levanta las caderas – pidió deslizando la húmeda tela por entre los muslos delgados. Se relamió los labios al observar ese pedazo de fibrosa carne, subió hasta  el pecho depositando candentes besos por el torso, chupo los botones para seguir descendiendo hasta hundir su lengua dentro de ese ombligo, aguijoneándolo.

Hikaru sentía las descargas viajar hasta su entrepierna, jadeaba aferrándose a la estructura metálica bajo él. Empujando su cadera, como si con eso pudiera acrecentar la excitación que en esos momentos pugnaba en su pelvis.

Kota siguió el camino negro que se encontraba a su paso, enredo sus dedos entre la mata de vello púbico, tironeando de la zona sensible. Exhalo sobre el miembro erguido dando una larga lamida al  tronco, llegando a la punta la metió a su boca saboreando de la carne caliente.

Acuno los testículos jalando la bolsa con su mano izquierda, frotaba y jalaba, estrujaba y chupaba toda la zona.

-          Ohhh, Yabu, si así- suspiró el atendido, empujando sus caderas contra  la boca de su amante- mas rápido- gruño.

Con su mano derecha aferro el tallo bombeando con ahincó, su boca busco el saco ingresando un genital  en su boca,  lo chupo, delineando con la boca la zona, sintiendo cada pliegue con la lengua. Era intoxicante sentir  el sexo de su amado dentro de su boca.

-          Joder, Yabu hazlo ya- grito, apretando los dientes al sentir el hervidero de placer llevarlo al  clímax y no quería por nada del mundo terminar solo, quería sentirlo  dentro, correrse los dos bajo la oleada de placer mutuo.

Con desesperación se irguió arrancando la camisa de aquel cuerpo delgado- sonrió al haber vengado a su camisa nueva- desabrocho el cinturón sacándolo de la pretina como si blandiera una espada, el botón fue cosa fácil y el cierre, solo hubo necesidad de bajarlo y deslizar por los contorneados muslos aquellos pantalones que, en esos momentos era una prenda innecesaria. Le brillaron los ojos al  ver que su amor, no llevaba ropa interior.

-          ¿Hay algo que necesite saber?- demando el chico, lamiendo el tallo de aquel precioso miembro erguido por él y para él.

-          Nunca es malo ser previsor – sonrió ladino dejándose llevar por la cálida humedad de aquella cavidad.

Ambos se levantaron aferrándose uno al cuerpo del otro, sus bocas danzaban en un ritual de sensual cortejo, sus caderas se restregaban juntas en donde sus miembros se enredaban y golpeaban. La mano de Yabu viajo de la espalda de Hikaru hasta llegar a las nalgas, ahí  masajeo  ambas dando ligeros giros.

-          Abre las piernas- gruño el mayor aun sobre la boca de su compañero. 

Así lo hizo, un dedo húmedo,- Hikaru supuso que a causa del lubricante -siguió la línea que separa sus dos glúteos, siguió el camino hasta llegar a la fruncida entrada.  Ahí, presiono levemente, pidiendo permiso para traspasar ese pecaminoso agujerito.

-          ¡¡Uhmmmm si!!- gimió yaotome meneando la cadera – ¡oh! si, así-  echo la cabeza a tras aferrándose de los hombros de otro. Yabu ya había ingresado el primer dedo moviéndolo dentro, después ingreso un segundo dedo, siguiendo un movimiento circular.

-          Recuéstate- pidió gentilmente, depositando un beso apaciguador.

El menor así lo hizo, flexiono las piernas hasta descansarlas sobre su pecho, dejando al descubierto  ese arrugada  brechita. Acerco su rostro dando una lamida a la zona.

-          -Que, ¿qué haces?- suspiró  el guitarrista al sentir como Yabu perforaba su entrada aguijoneándola con su lengua.

-          ¡¡Maldición!!- gimió de nueva cuenta, un sudor frio comenzaba a perlar su cuerpo- ¿donde aprendiste a hacer eso?- Yabu solo se limito a sonreí.

-          ¿Listo?- Kota se irguió tomando su pene, lo empapo de lubricante para después  guiarlo hasta la entrada.

-          ¡¡Oh!! ¡¡por dios que si!! –

El mayor se alineo depositando la puntita dentro del otro, lentamente fue empujando bañándose por la estreches caliente que se le brindaba. Al cabo de unos segundos estuvo completamente empalado dentro del otro, podía sentir el latir del corazón de Hikaru en aquella estreches.
-          Muévete de una vez- pidió, más bien rogó.

-          Hasta que me lo pidas como a mí me gusta-  sonrió bobalicón, meneando ligeramente la cadera.
-          Joder Yabu- gimió – maldita sea dame fuerte y duro-

Esas palabras fueron el gatillo que detono la pólvora, Yabu hinco los dedos en las caderas del menor, salió un poco para después enterrarse con fuerza.

-          Uhmm si, así, más fuerte – grito yaotome, jadeando, impulsado las caderas para una mayor contacto.

El sonido de piel contra piel, era el mayor afrodisiaco para ellos, sus gemidos incitaban a acelerar los movimientos. Su piel perlada invitaba a los besos y las caricias.  En un momento Yabu jalo a Hikaru para que quedara entado sobre de él. Ambos continuaban con el frenesí de embestidas, ahora Hikaru era el que llevaba la velocidad y profundidad de la embestida. Subió y bajo como un poseso. Jadeando y diciendo incoherencias mientras estaba próximo el clímax. Yabu se concentro en bombear el miembro de su amante con vehemencia.

-          Voy a…. – gimió el mayor hundiéndose más en aquella cavidad. Exploto dentro de su amante inundándolo con aquella miel caliente, que por un momento los desencajo de la realidad, aun podía sentir los espasmos de la eyaculación, pero Hikaru aún no terminaba, así que con mayor ahincó froto todo el tronco de arriba abajo lubricando con el pre seminal del menor.

-          Joder Yabu, voy a.. voy a- con sonido gutural Hikaru descargo su semilla en la mano del otro, se rindió sobre aquel pecho cálido, sus respiraciones eran entrecortadas después del orgasmo.
-          Y que paso con mi cita- sonrió depositando un beso en aquellos labios rosados

-          A qué hora piensas atenderme- demando un chico de cabellos castaños recargado en el umbral de la puerta, viéndolos con una sonrisa de suficiencia .- llevo dos horas sentado en tus incómodos sillones-

-          Perdón, no vi la hora- Yabu se sonrojo, después  le tendió una toalla a Hikaru para que se limpiara- en cinco minutos estoy libre-

-          Está bien- dio la media vuelta, pero se detuvo antes de salir- por un momento pensé que habías cambiado de profesión, Yabu.

Ambos chicos lo miraron confundidos, yuya les sonrió picaronamente.

-          O es que ejerces dos especialidades y yo no lo sabía –

-          ¿Quieres explicarte? – demando ya un poco molesto-

-          Aparte de dentista no sabía que fueras urólogo-

-          No soy urólogo- contesto serio-

-          Es que creí- se chupo ambos labios ,antes de continuar-  como te vi muy concentrado inspeccionando a Hikaru en esa zona, que por un momento temí haberme equivocado de consultorio-

Ambos chicos se sonrojaron hasta la médula

-          ¿Nos estuviste espiando? – fue lo primero que pregunto Hikaru después de salir del asombro inicial.

-          Es que son muy ruidosos, lo sabían, bueno Hikaru- le miro depredador –tu gritas mucho- el menor se sonrojo a un mas.

-          Cinco minutos yuya y estoy contigo- Yabu le miro receloso.

-          Pero quiero la consulta completa- volvió a relamerse los labios, se acerco a donde Hikaru seguía recostado

-          ¿completa?-

-          Si, con el servicio de urología-  se monto a horcajadas en Hikaru moviendo las caderas, mientras atraía hacia él a un sorprendido Yabu y le plantaba lujurioso beso.

-          Entonces, servicio completo – contesto Kota alejándose y yendo a la puerta. Coloco el letrero de cerrado y regreso para mirar como yuya le  metía la lengua a Hikaru hasta las amígdalas.

-          Tal vez no era mala idea cursar esa especialidad- pensó, acercándose para reclamar un beso de alguno de esos dos.

bueno hasta aquí el fic, espero que sea de su agrado XD. las quiero chicas.

01 marzo, 2013

Recuerdos: Mi primera vez contigo

Dedicado a Yuuki. 
Yukki de mi vida espero te guste, esta medio simplon, recien salgo de examenes asi que tengo pocas neuronas de sobra. 

Recuerdo: Mi primera vez contigo.
Autora: AmiS
Pareja: YabuTaro
Extensión: Drabble
Género: Lime


No había mucho que  pensar, lo ansiaba, tu igual, ese día que me visitaste, me hiciste tuyo.
Al tiempo que me recostabas, mis músculos se tensaban. Te aparto por un momento buscando una excusa, pero te rehúsas a retirarse. Te pegas más a mi cuerpo.

Me preguntaste si estaba asustado, me negué. He tenido poca experiencia,  esta es la primera que me entregaba a ti, la primera vez que tu dedo encontró el lugar correcto, entro  profundamente y temblé. Mi cuerpo se tensó ante tu tacto, pero eres suave tal como habías prometido que seria. Me miraste profundamente a los ojos y me dijiste  que confíen ti, tú has hecho esto muchas veces.


Tu sonrisa me relaja, me contagia, besos y más besos,  abres más mis piernas  para darte acceso para una entrada más difícil. Nuestras ropas están esparcidas por toda la habitación, estamos desnudos. Cuando te siento dentro, te  comienzo a pedir y rogar que te apures, que sea fuerte, inolvidable, pero lentamente te tomas tu tiempo esperando causarme el menor dolor posible. A medida que entras  más profundo, el dolor desaparece por todo mi cuerpo y siento que sale sangre, siento deseo, lujuria por tu cuerpo mientras tu continuas. Me miras y me preguntas si es muy doloroso. Me niego una vez más, no quiero parar.

Mis ojos están llenos de lágrimas,  es algo que siempre quise hacer contigo, te indico que sigas adelante. Empiezas moviendo para dentro y para afuera con habilidad, con velocidad, ya no eres gentil, eres solo lujuria, te siento tan dentro de mí. Tocas ese lugar preciado haciéndome gritar tu nombre en cada embestida. Tu solo suspirabas en mi oído. Bajaste a besar mis tetillas, las dejaste rojas, marcadas.

 Después de unos pocos momentos frenéticos,  siento algo que revienta dentro de ti y no dejas de embestirme, cuando ya has expulsado toda tu semilla,  sales de mi interior, tú te recuestas jadeando a mi lado y yo contento no dejo de sonreírte. Hemos hecho el amor.
Me miras, sonríes y me dices que he sido el más joven pero ha sido una muy gratificante experiencia. No somos nada, pero esto es demasiado para mí.
Yo  sonrío y te agradezco. Después de todo, esta era la primera vez que tenía relaciones con alguien, ese día fui feliz que hayas sido tú.