30 enero, 2014

ÁMAME FINAL

áMaMe FiNaL
autor: atzin
parejas: inoodai
genero: yaoi,lemon


-Mareado- no es la expresión correcta para definirme en estos momentos. –Nauseas- no es el termino correcto para la sensación que bulle en mi estomago y que repta por mi garganta intentando escapar por todos los medios.
Me llevo las manos a la boca intentando por todos los modos que ese monstruo no se asome por mi boca, siento nuevamente arcadas y no pudiendo aguantar más, me levanto del sillón ante tu mirada burlona y maliciosa.  Aun con la mano en la boca alcanzo a deslizarme por el pasillo hasta el baño.  Levanto la tapa del inodoro y en cuanto mi mano deja de hacer presión,  aquel monstruo escapa de mí.
No sabría precisar cuánto tiempo estuve con la cabeza metida en aquel pozo de plástico, yo creo que lo suficiente como para haber sacado la comida de este día y probablemente la toda una semana -Está bien eso es completamente falso- pero lo que no lo es, es que  mi garganta arde, mi estomago duele, mis ojos están llorosos y mi nariz moquea como si tuviese un espantosa gripa,  además de que mi boca tiene un sabor horrendo y un dolor en la mandíbula que supera con creses a otras actividades que si disfruto haciendo con ella.
-odio los aviones- rezongo de nuevo al tiempo que me derrapo sobre el sillón. Y lo único que atinas a decir sin perder el contacto con el libro que te tiene más entretenido que yo es.
– ¡¿entonces gane!?-
Te miro con odio.
-          Si, ganaste- me desconcierta que me conozca mejor que yo- como adivinaste que volvería el estomago antes de la media hora-
-          Ese…- dijiste acercándote tentadoramente hacia mi-  es secreto de profesión y – sonreíste ladino – necesitas urgentemente un baño-
Te odie por lo bajo.
Pero aunque diga miles de veces que te odio se que jamás llegara a se así, te quiero tanto que sería incapaz de que ese sentimiento aflorara verdaderamente.
-          ¿Y qué pasa si no me lo doy? – conteste con la sonrisa más incitante que mi cerebro pudo realizar.
-          Me obligaras a tomar medidas drásticas – una mano asciende por mi pecho, mientras tu boca se acerca peligrosamente a mi rostro. jadeo un poco al sentir tu aliento rozar mi cuello- sabes que soy muy persuasivo-
Sonrió de lado alejándote sutilmente depositando un casto beso en tus labios.
Te acurrucas sobre mi pecho reanudando de nuevo tu lectura. Mi mano se desliza por tu cabello enredando uno que otro mechón entre mis dedos, tu respiración acompasada me tranquiliza y no puedo evitar que una calma se instale en mi corazón.
Es una tranquilidad segadora que desde hace mucho tiempo no sentía, a tu lado me siento protegido, seguro, deseado, mimado, pero sobre todo, amado.
 Te quiero, de eso no hay duda, no sé cómo fue que tan rápido te abriste paso dentro de mi corazón, me siento triste cuando no andas cerca, me siento rebosar de alegría cuando estas a mi lado, te has vuelto tan indispensable en mi vida que hay ocasiones que me aterra.
Estoy creando una dependencia a ti  abrumadora.
……………………………………………………………
El hotel es bastante bonito- que digo bonito- es hermoso, con un hall bástate amplio y una sala de espera bastante cómoda- está bien lo reconozco no soy bueno describiendo- pero lo que sin lugar a dudas si puedo decir, es que nunca había estado un lugar como este.
Mientras estoy cavilando, siento una mano posarse en mi hombro, lentamente levanto la cabeza para mirarte, me derrites con esa cálida sonrisa, me muestras la tarjeta de la habitación y juntos nos encaminamos a los ascensores.
-          ¿Estás bien?-  tomas mi mano en cuanto entramos al elevador, nuestra habitación esta en el séptimo piso y yo no puedo estar más que nervioso por aquella travesía.
-          Podríamos ir por las escaleras- me paro frente a ti suplicante.
-           ¡son siete pisos!, Daiki, sinceramente lo único que quiero en este momento  es encamarme-
-          ¿A quién?- pregunte sonriendo
Me miraste sin comprender lo que te estaba preguntando
-          ¿A quién, qué?- tu cara de what no tiene precio, me gustaría poder portar una cámara para inmortalizar este momento.
Sonrió ampliamente
-          A quien te vas a encamar- parece que recapitulas toda la conversación que tuvimos, pues tu vista se queda en un lugar fijo. Al final me sonríes atrayéndome.
-           A ti- me dices susurrando en mi oído, giro la cabeza sonrojándome.  Veo a una persona que camina hacia nosotros, la miro fijamente y mi corazón empieza a latir desbocado. Ese andar es idéntico al de Inoo, trago saliva mirando fijamente a ese hombre mientras la puerta comienza a cerrarse.
-          ¡No!- gimo intentando que la puerta no se cierre pero es tarde.
-          ¿Qué pasa?- atraes mi atención girando mi barbilla hacia ti.
Mi mente es un torbellino de ideas, no, no puedes ser tu. Es ilógico y a la vez probable, pero no quiero pensar en que sí eres tú, no quiero hacerme ideas locas.
-          Alguien quería subir; pero no pude parar el ascensor-
Mentí, pero es una mentira que no solo deja calmado a Sho, sino, que también a mi
Sinceramente no sentí cuando llegamos al piso, ni cuando entramos a la habitación. Solo reaccione cuando tomaste mi boca con aprensión y sinceramente todo aquel temor desapareció mientras iba entregándome.
Me hubiera gustado que te quedaras más tiempo conmigo en la cama, pero tus asuntos de negocios no podían esperar más. Te despediste de mi con la promesa de salir de paseo por la ciudad, mientras tanto yo pasearía por el hotel hasta tu retorno.
El bar es un lugar agradable, la música es muy relajante y porque no decirlo un poco aburrida, el barman me sirve mi quinta copa mirándome con cierta advertencia- si lo sé, esto es más de lo que regularmente tomo- y parece que el barman también se dio cuenta, pero que puedo hacer si me siento feliz, es una tranquilidad que embarga mi corazon. Despues de mi septima tanda y empezando a ver atractivo al joven maletero, doy las gracias al hombre detrás de la barra aceptando el mudo consejo que me da. Pido que cargue todo a la suit 712 y me levanto dispuesto a irme, sé que me pase ligeramente de copas puesto que al bajarme del banco el mundo pareció girar en torno a mí, me sostengo de la barra para no caerme ante la mirada de reproche del barman.
-          ¿Gusta que alguien le ayude a llegar a su habitación?- le  miro con reprimenda aun sabiendo que aquel hombre tiene razón.
-          No gracias, puedo llegar solo- es mi escueta contestación, giro sobre mis talones chocando con algo solido y blando y el mundo por segunda ocasión gira en torno a mí.
-          Disculpa, ¿estás bien?- aquel hombre me sostuvo por los antebrazos para evitar que cayera al suelo.
-          Si, discúlpame a mí, no me fije- cierro los ojos intentando que aquel mareo pase, pero inmediatamente siento que el agarre en mí mengua e instintivamente me aferro a los brazos de aquel hombre abriendo súbitamente los ojos-
No se si es producto de mi mente perturbada o si de verdad estas ahí parado, mirándome, sosteniéndome.
-          ¿Daiki?- puedo sentir la sorpresa en tu pregunta y de inmediato se que no eres una alucinación.
Siento que intentas alejarte, pero mis dedos se encajan más fuerte sobre tu piel. Sentimientos encontrados recorren todo mi ser, quiero gritarte que te odio con todas las fuerzas de mi corazón, que te repudio por haberme tratado tan vil y miserablemente,  por haberme negado lo único que quería, un poco de amor; pero a la vez quiero correr alejarme de ahí, me avergüenzo de mi, de mis actos, me avergüenza la última cosa que hice- por dios casi le mate-, pero lo único que hacemos es mirarnos intensamente como intentando reconocer los sentimientos del otro, hasta que finalmente hablas-
-¡perdóname!- es lo único que sale de tu boca, para girar sobre tus talones y dejarme ahí con mi torbellino de ideas y sensaciones. No sé qué es lo que me impulsa a hacer lo que estoy a punto de hacer, literalmente corro detrás de ti, alcanzándote en el elevador que se cierra detrás de mi dejándonos completamente solos.
- ¿Que haces?- preguntas  con sorpresa e incredulidad
- tenemos que hablar – hablo con un decibel mas alto de lo que acostumbro.
- ahora si quieres hablar- me reprochas marcando el quinto piso – después de casi cinco meses-
- ¿y qué?- grito dando un paso hacia ti marcando el numero siete- así pudo pasar un año, dos, ¡creo que me merezco obtener respuestas cuando  se me de la puta gana!-
Permaneces callado y siento que mi exasperación esta por rebasarme.
-          No hay nada de qué hablar-  miras la pantalla del elevador “segundo piso”
-          ¿Que no hay nada de qué hablar?, ¿porque Inoo?, ¿porque me hiciste esto?-
-          No te hice nada que tu no quisieras o aceptaras, deja de hacerte el mártir-
-          ¡Yo te amaba!- gimo de frustración
-          Nunca pedí que lo hicieras-me alejo de ti sintiendo que el corazón está a punto de desvocarse.
-          Eres un completo bastardo, maldito bastardo- doy un paso hacia ti mirándote con rabia.
-          Pero soy el bastardo al que amas-
-          ¡Ya no te amo!- grito de frustración levantando mi puño contra ti. Pero lo esquivas y me aprisionas contra ti. Puedo sentir tu respiración sobre mi nuca.
-          Lo sé y lo siento- “cuarto piso”
Tu respuesta al igual que tu acción me toma por sorpresa
-          ¿Que sabes y que sientes?- gruño intentando sin esfuerzo alejarme de ti
-           que soy un completo bastardo y siento haberte tratado como lo hice, se que de nada sirve decirlo ahora, pero yo te…, yo…- puedo percibir que cierras los ojos como meditando las palabras.
-          ¿Tú qué?- mi corazón se desboca ante la espera.
-          ¿Eres feliz?- me preguntas dando un giro inesperado a la conversación- ¿eres feliz con Sho?-
No espero ni un segundo para responder
- si lo soy-
Suspiras dolorosamente librandome de tu abrazo. Un frío recorre mi cuerpo al alejarme de ti.
-          Entonces, se feliz con él y ruego a dios que algún día puedas perdonarme y olvidarme- “quinto piso”
Las puertas se abren y sales lentamente
-          ¿Que ibas a decir antes?- maldita sea, porque me hago esto, porque quiero escuchar algo que se que jamas diras, por que se sencillamente no lo sientes.
-          No vale la pena que lo sepas si ahora eres feliz, no soy tan desgraciado como tú crees-
Las puertas se cierran lentamente a mi parecer,  observo como giras y sigues por el corredor.
Mis pensamientos giran entorno a ti. Aun puedo sentir tus brazos alrededor mio, tu fragancia masculina impregnar mi ser. ¡por dios que añoraba tenerte así de cerca. Mi ser clama que lo toques. Llego a la habitación  sin ser consciente de en que momento has entrado.  Te miro deshacerte de tu corbata y comenzar a desabotonar tu camisa.- quema- este fuego que me carcome las entrañas es incontrolable.
Me abalanzó contra ti devorando tu boca en un pasional beso, desesperadamente nos llevo a tropezones hacia la cama tumbandonos  en ella. Tu encima mio.
-Daiki, ¿estás bien? - me dices intentando detener mis manos que ya han desgarrado tu camisa nueva.
- haz me el amor-  gimo impulsando mis caderas para que sientas mi ereccion ansiosa y palpitante.
Gimes ante el contacto, tiempo que aprovecho para meter mi lengua hasta el fondo de tu garganta y hacer que dance de forma obscena. Mis manos impetuosas terminan de despojarte de la raída prenda.
Te empujo lentamente dándote a entender que deseo que te levantes. Lo haces sin rechistar y me deleito con ese cuerpo bien torneado. Con rapidez me deshago de tu pantalón llevándome en el proceso tu ropa interior.
Antes siquiera que puedas iniciar con el ritual de desvestirme, lo he hecho yo como si mi vida dependiera de ello. Me besas tiernamente, con una devoción que me lastima.
No quiero ternura, ni afecto, no quiero nada de eso.Lo único que quiero es que te undas en mí,que me hagas gritar y gemir, que hagas que mi cuerpo sufra, que desgarres mis entrañas, que pueda sentir esa pasión desbordante, esa lujuria. Por que es lo que necesito.
Te empujo sobre la cama montandome en ti, te necesito fuerte y duro. Tomo tu miembro jugando con el en mi entrada, lo deslizo por mis nalgas volviéndolo a posicionar y… me hundo en ti.
Dolor, si, ese dolor lacerante que rasga mi interior y que me excita de sobre manera. Soy un masoquista, lo se. Pero no puedo evitarlo - en eso me ha convertido, inoo kei- en un ser que goza a base del dolor.
Lo peor del caso es que no me importa la satisfacción de sho, solo importa la mía , solo yo.
Acelero el movimiento de las auto embestidas, me dejo caer sobre ti intentando que me perfores, aprieto las nalgas intentando que me desgarres; pero no es suficiente.
-esto es frustrante- pienso mientras cabalgo sobre de ti. Puedo oír tus gemidos, puedo sentir el vaivén de tus caderas ir al encuentro de mis nalgas - ¡por dios que no es suficiente!- alargas tu mano y tomas mi miembro comenzando a frotarlo deliciosamente. - sí, estoy cerca- puedo sentirlo en mis entrañas, en la tensión de miembro, en mi respiración jadeante, puedo sentir el tuyo, por como entierras tus uñas en mi carne, en la velocidad de tus embestidas, en la desesperación de tus ojos.
Y el orgasmo nos llega sofocante, curvo mi espalda cerrando los ojos al sentir tu semen caliente inundar mis paredes, puedo sentir la presión en mi pene al expulsar toda mi semilla manchando tu estómago.
Complasido, pero no satisfecho es lo que mi cuerpo me reclama, necesito mas.
- Wow, eso fue increíble- Dices al tiempo que me Jalas para quedar recostado sobre de ti. Tus dedos viajan por toda la extinción de mi cuerpo a tu alcanze.
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No puedo evitar buscarte con la mirada en cuanto entro al bar del  hotel; pero no estas, me acerco a la barra y pido una copa ante la mirada acusadora del barman, la cual ignoro por completo -si quiero tirarme de borracho, ni el podrá impedirlo- y de pronto te veo, llegas del brazo de una linda chica de cabello castaño, te sonríe con coquetería y se me revienta el hígado al ver que le correspondes de igual manera. Pido tres copas seguidas pasandome el liquido como agua.
No puedo dejar de mirarte, hasta que nuestras miradas se topan por una fracción de segundos en los que me son suficientes para que derritas mi corazón.- ¡maldita sea!, estoy fregado-
La estupida esa - lo que hace decir el alcohol a una persona celosa, por que carajos, sí estoy que reviento de celos- te toquetea descaradamente y no se quien es mas, si ella por ser una zorra o yo por no despegar la mirada de ustedes dos ni porque el barman me mire feo.
Al cabo de un rato ambos se levantan y salen del bar, me siento morir. Mi mente se imagina a ellos dos sobre la cama follando como locos, a la perra esa gimiendo como loca en cada escotada, la cara de inoo envuelta en placer.
Siento crecer mi excitación ante la imagen. Al cabo de unos minutos regresas y pides al barman que carque todo a tu cuenta. Podría pedir un taxi para la señorita.
- buffff- resoplo ante el comentario, te giras a mirarme - señorita, si no es mas que una....
- creo que has bebido lo de tu ración para un año, Daiki- me interrumpes frunciendo el cejo- no le venda mas alcohol y cargue los gastos a mi cuenta-
- no necesito tu dinero - gruño molesto "necesito una parte de tu cuerpo en mi" pienso sonrojándome-
- por favor que alguien lo lleve a su habitación, a demás, podría llevar algún refrigerio a la habitación 520-  te giras a mirarme, veo formar en tus labios una pregunta, pero jamás la dices, solo asientes con la cabeza y te alejas sin decir nada.
Me quedo ahí mirando el espacio vacío, camino hacia las escaleras subiendo de dos en dos los peldaños hasta el quinto piso. Camino hacia tu habitación retorciéndome los dedos en el proceso. Entro en pánico en cuanto llamo a la puerta y escucho tu vos al otro lado.
-          Pase, está abierta la puerta- gritas desde adentro y yo decidido entro. Estas dándome la espalda acomodando un conjunto de ropa sobre la cama.
-          Puede dejar la bandeja en aquella mesa-  me dices sin mirarme, “piensas que soy el servicio”
-          Puede dejar la ban…- al fin te giras a mirarme y puedo ver la sorpresa reflejada en tus ojos cafés- ¿qué haces aquí?, ¿que… haces aquí?-
No sé qué decir, solo me quedo ahí parado mirando cada una de tus expresiones – dios estas como te recuerdo- pienso, suspiro acortando la distancia que nos separa y aun preso del alcohol deslizo mis dedos por entre tu nuca.
-¿qué haces?- dices tomándome  de la mano- se te pasaron las copas- me tomas por los antebrazos y me sientas sobre la cama- sabes que no aguantas bien el alcohol-
- no está mal que tome de vez en cuando-
- No, no está mal, para alguien que sabe hacerlo, tú no tienes esa capacidad.
-          Me estas ofendiendo, lo sabes-
-          No lo estoy haciendo, es solo que tú crees que todo el mundo lo hace, te gusta hacerte la víctima-
-          ¡Yo no me hago la víctima!- me levanto de un brinco de la cama.
-          Vamos, Daiki, sabes muy bien que si, pudiste haber terminado conmigo tiempo atrás si te sentías de esa forma, pero no lo hiciste y ahora resulta que el culpable e insensible hijo de puta soy yo- comenzaste a elevar la voz, al igual que mi mal humor-
-          Pues si eres un hijo de puta, me destruiste, jugaste conmigo y después me tiraste como un trapo viejo-
-          Basta, Daiki, no dramatices- veo la malicia brillar en tus ojos- siempre tuviste la capacidad para terminar con todo eso, que según tu, te hacía daño, pero no lo hiciste- te acercas a mi pasando una mano por mi cintura- ¿sabes porque?-
No puedo razonar correctamente, sentir tu cuerpo junto al mío, tu aliento rozar mi cara, tus manos afianzadas a mi cintura, lo único que puedo hacer es, negar con la cabeza. -Sonríes de lado-
-          Porque aunque lo niegues, disfrutabas cuando te arrancaba la ropa, cuando te arrastraba por la cama, cuando forzaba tu cuerpo, cuando me enterraba en ti- tus manos viajan por mi espalda y una de ellas se pierde por dentro de mi pantalón- gimo ante la sensación de tus manos tocando mi cuerpo- eres un hipócrita, Daiki y lo sabes. Te gustaba que te lo hiciera fuerte y duro- empujas tu cadera contra la mía y gimo descaradamente - te gustaba que te clavara contra la cama y tomara todo de ti- aprietas un dedo sobre mi entrada  y gimo sin poder contenerme- De hecho ansias que lo haga de nuevo, ¿verdad?-
Asiento con la cabeza, inundado por miles de sensaciones por sentir tu dedo adentrarse en mi-
-          Te quiero ahora- gimo con desesperación, mientras restriego mi cadera contra la tuya. Estas igual de excitado que yo y eso me pone mucho más caliente.
Muerdes mi cuello en respuesta, mientras tus manos comienzan a deshacerse de los botones de mi camisa. Lames la extensión de mi pecho desnudo, mis manos buscan la hebilla de tu pantalón y en cuanto lo he desabrochado, me deshago del mío. Nuestras erecciones se tocan y aun por la barrera de la ropa interior puedo sentir el calor palpitante de tu hombría. Gimo de anticipación.
Caemos sobre la cama, chupando, estrujando, mordiendo, besando, lamiendo, arañando, reconociendo lo que siempre te perteneció, lo que siempre fue mío.
Levantas mis caderas para poder deshacerte de la última prenda. Te detienes un minuto como esperando a que yo te rechace, pero lo último que quiero es eso, te quiero dentro de mi desde hace tanto que el solo pensamiento de que ahora va a suceder, me hace creer  que puedo correrme.
-          ¡Hazlo!- gimo levantando mas las caderas y puedo sentir la tela deslizándose por entre mis muslos, veo como mi miembro brinca cuando ya ha sido liberado balanceándose orgulloso y ansioso.
No hay atenciones de tu parte,  no hay caricias amorosas, solo te dedicas a insertar un dedo dentro de mí y llevarlo hasta el fondo.
-          Se ve que no has perdido el tiempo con Sho- dices al tiempo que insertas dos dedos mas – y te atreves a venir a reclamarme todo lo que pasamos- sacas tus dedos, buscas algo en la mesita que está a un lado y te acercas a mi oído- eres una ramera Daiki- abro los ojos de sorpresa intento reprocharte alejándote de mí, pero afianzas mis caderas separando mis piernas y te hundes en mi.
Todo mi monologo muere en mi boca al sentirte dentro. Es una sensación sublime, es como si uno de los pedazos que le faltaban a mi existencia fuera repuesto con esto.
Gimo como un loco desesperado al sentir cada embestida tocar el punto mágico dentro de mí, mis caderas van a tu encuentro golpeando salvajemente, tus uñas se clavan en mi carne y, me gusta- maldita sea-  me gusta, me enardece sentir la brusquedad, tu fuerza, de un momento a otro, te sales y me volteas, poniéndome de a cuatro. Tu carne se hundes en mí de nuevo y los movimientos se vuelven salvajes.
Puedo oír el golpe mojado de nuestros cuerpos al chocar uno con el otro, puedo sentir tu saco cachetear mis nalgas. ¡Por dios! Que había extrañado esto. Llevo mi mano a mi miembro que comienza a derramar el líquido pre seminal, lo acaricio y duele, duele de la excitación, duele de la ansiedad.
-          Siiii, ahhhh- jadeo como la perra que has dicho que soy y me retuerzo de gozo en cada embestida.
-          Ahhh, ahhhh uhmmm- tus gemidos hacen que acelere el encuentro con tu miembro. Aprieto mis nalgas en busca de una mayor fricción – uhmmmm Daiki, siiii- eso es música para mis oídos, puesto que comienzo a apretar a cada estocada que acierta en ese punto mágico.
Mi mano viaja veloz por todo el contorno de mi hombría, la masajeo, la bombeo y exploto en un millar de luces de colores. 
Tus embestidas se vuelven erráticas y al cabo de un par de segundos más, te corres dentro de mí. Recargas tu peso en mi y en una fracción de segundo besas con amor mi espalda baja.
Te sales, jalando una sabana en el proceso y te cubres con ella.
-          Puedes irte, ya obtuviste lo que querías, mi pequeña zorra-
Me giro para verte, pero esta vez no voy a llorar. Sabía a lo que me atendía al hacerlo de nuevo contigo y, sinceramente no me arrepentiré.
-          Me iré cuando tome una buena ducha- me levanto de la cama sin siquiera taparme y me en camino al baño - tal vez pudiera hacerte algunas observaciones con tu desempeño en la cama-
Me miras con la incredulidad en tu rostro.
-          Ya que tengo un poco más… de experiencia en esto - me giro para no verte la cara- te sugiero que seas más apasionado y menos sádico “mentiras, nada más que mentiras”,  dije que no lloraría, mas no  dije que no me la cobraría”- eso de solo sentir que me partes en dos no es nada agradable. Por ejemplo cuando estoy con sho, es todo ternura, atención, se desvive por hacerme sentir, bueno- hablo al tiempo que me giro para verte- que se puede esperar de alguien sin sentimientos- sonrió de lado-  gracias por el… hmmm…  momento  agradable, me bañare en mi habitación con sho- no dices nada, solo me sigues con la mirada cuando me acerco al pie de la cama donde deje mi ropa, poco a poco la voy levantando acomodándola sobre la cama.
Te acercas por detrás, rodeando mí cintura con tus manos, me besas el lóbulo de mi oreja y de verdad siento que voy a derretirme. Te pegas a mí y puedo apreciar una nueva erección rozar mis nalgas.
No hay palabras solo nuestros cuerpos frotándose uno con el otro,  me giras para quedar frente a frente y como si mis plegarias hubieran sido escuchadas, me besas con una pasión desbordante, caemos sobre la cama envueltos en un enredo de piernas y brazos. Acaricias mi cuerpo en cada rincón, me hundes en un torbellino de sensaciones, mientras nuestros cuerpos danzan una sensual tonada. Solo existe la fricción entre nuestros miembros, pero la que nuestras manos y bocas están haciendo es suficiente para que ambos lleguemos al tan ansiado clímax.
-          ¡Wow!, aprendes rápido- sonrió lánguidamente
-          Mañana  a la 5- tu respiración es entrecortada, tu pecho sube y baja a un ritmo desigual- te espero aquí nuevamente- embriagado por el recién orgasmo asiento depositando un no tan casto beso en tus labios.
-          Tengo que irme- deposito otro beso en tus labios- no podre esperar hasta mañana-
Me visto lentamente bajo tu mirada depredadora, termino de abrochar el ultimo botón y sonriéndote me dirijo a la puerta
-          Tu pequeña zorra, se va con su dueño- sonrió al ver el efecto que causo en ti. Abro la puerta pero es cerrada de un manotazo-
-          No te atrevas  a hacerlo hoy con él, hoy te quedaras con mi aroma, con mi esencia en tu interior, hoy no harás otra casa que soñar conmigo.
-          Eres un maldito egocéntrico- te empujo para salir por fin de aquella habitación. Puedo sentir que me miras desde tu puerta mientras camino por el pasillo, mi corazón bombea desesperado, sintiéndome estúpido, como un colegial enamorado.
Llego a la habitación  embriagado de tu aroma, esbozando una tonta sonrisa. Sé que lo que hice estuvo mal, pero no pude contenerme, se que caí de nuevo, sin embargo fue distinto, no hubo ese sentimiento nostálgico al final  cuando me dejabas ahí entre las sabanas y te ibas importándote muy poco. Fue  el encuentro de dos amantes que después de tanto tiempo sin verse se reclaman uno al otro. Sentiste celos de saberme con Sho, sé que no son celos de amor, si no de posesión, pero aun así saber que me deseas es subir mi ego hasta el infinito.
Aun no puedo sentir remordimientos, la euforia sigue en mi interior como cuando das caramelos a un niño. Entro a la regadera sintiendo cada gota recorrer mi cuerpo, deslizo mis manos por mi cuerpo recordando los lugares por donde me recorriste. Abro los ojos y Sho se encuentra ahí, parado en el umbral de la puerta mirándome.
Sonrió inocentemente, dándote a entender que me dejes solo.
Cierras la puerta y al cabo de unos minutos salgo completamente vestido.
-          ¿Cómo te fue hoy en las conferencias?- me siento a tu lado, observando el papel que estas analizando.
Despegas la mirada del papel y depositas un beso en mis labios.
-          Bien, hay muchas cosas interesantes que están surgiendo, va ser necesario implementarlas en la empresa, si queremos seguir con las ganancias que hasta ahora estamos obteniendo- me miras esbozando una sonrisa- ¿y tú? como la has pasado-
No puedo evitar que un fugaz pasaje venga a mi memoria.
-          Bien, hoy fue más divertido que ayer-
-          Deberás, ¿qué hiciste?-
Sonrió avergonzado
-          Tome más de la cuenta en el bar y el barman me miraba muy mal. Pero la pase genial.
-          No sabía que tomaras- dices al tiempo que te levantas y buscas algo en tu maletín, y vuelves a sentarte.
-          No lo hago, es por eso que fue divertido-
-          ¿Qué te parece si vamos al cine?- me muestras los pases para la función -y después vamos a dar una vuelta por los alrededores, te lo debo-
-          Encantado de salir contigo-
-          Está bien, solo déjame darme una ducha y nos vamos-
Te levantas de la cama, buscas entre tus cosas un cambio de ropa y te pierdes tras la puerta del baño.
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La película fue de lo más divertida, teniendo en cuenta que no vimos ni la mitad por estar más entretenidos haciéndonos limpieza dental; disfrutando de las caricias bajo la ropa. Caminamos abrazados, deleitándonos de los últimos días cálidos, pues pronto entraría el otoño. No puede evitar sentir culpa al recordar lo que unas horas atrás había hecho con Inoo, alzo la mirada para ver tu perfil; no, no mereces que te haga daño de esa forma.
Llevo mi mano hacia tu rostro; giras para verme y estirándome un poco deposito un cálido beso entre tus labios. Me sonríes de vuelta.
-          Vi a Inoo y platique con él- te suelto de golpe aquella revelación y siento tu cuerpo tensarse bajo mis brazos, tu sonrisa desaparece. Miras hacia el frente.
-          ¿Y?- puedo sentir tu inseguridad y me abrazo mas a ti girando tu rostro para que me mires.
-          Hablamos, le reclame, le grite, descargue mi enojo y…- elevas una ceja en señal de pregunta – creo que lo he perdonado.
-          ¡¿Crees que lo has perdonado?!- bufas dando un par de pasos alejándote de mí- ¡después de todo lo que te hizo!-
-          Sho- te llamo- no puedo seguir viviendo con este rencor-
-          Así que te has acostado con el- gruñes en respuesta y yo no puedo más que quedarme helado -
-          ¿Qué?- es lo único que puedo peguntar, tu mirada escrutadora cala hondo en mi-
-          Perdona- regresas sobre tus pasos abrazándome con fuerza- pero el tema de Inoo, es algo que me da mucha inseguridad- mi corazón bombea con fuerza.
-          No… – aclaro mi garganta, pues se ha formado un nudo en torno a ella- no debes de sentirte así, ya no me interesa, ahora estoy contigo- es una mentira que se que ni tú te las has creído.
-          Vamos al hotel- dices tomando mi mano-
Me haces el amor tiernamente, recorres cada parte de mi cuerpo adorándola. Tus labios saborean cada rincón de piel mientras yo me derrito por tus tenciones.
-mmm… Sho…- gimo al sentir como acunas mi saco entre tus manos y comienzas un suave masaje, siento tu respiración sobre mi miembro y elevando la cabeza puedo ver cómo te lo metes de lleno en la boca - joder- jadeo empujando mi cadera hacia esa húmeda cavidad.
Succionas sonoramente la punta para luego bordear con tu lengua todo el tronco, llegas hasta mi saco y comienzas a lamer y morder  mientras tus dedos se enredan en mi vello.
-          Sho…. Para- pido desesperadamente pues estoy al borde del orgasmo y lo que quiero es correrme contigo en mi interior- ¡hazlo ya!- gimo abriendo mis piernas completamente para ti.
No te dejas esperar y dando una última lamida, te posicionas entre mis piernas. Alzo la cabeza al tiempo que veo como esparces lubricante entre tus dedos y  comienzas a acariciar tu miembro  insinuadoramente.
-¡ya!- pido desesperado no pudiendo resistirlo más. Me levanto empujándote sobre la cama posicionándome a horcajadas sobre ti ante tu mirada sorprendida, busco tus labios con desesperación al tiempo que me afianzo a tu miembro y lo hundo en mi interior. Ambos gemimos en el beso. Tu por saberte lleno de mí y yo porque me siento completo contigo dentro.
Comienzo un vaivén lento, buscando el punto exacto para que pueda comenzar a moverme.
Tus manos recorren mis piernas casi adorándolas; mientras las vas hundiendo entre mis nalgas.
No puedo resistirlo más, la necesidad de cabalgar fuerte sobre ti es imperiosa y comienzo a subir y bajar cada vez imprimiéndole más velocidad; hasta que siento como tu pene da en el lugar correcto- oh…siii.. Mmm siii- gimo buscando de nueva cuenta ese ángulo; gritando sonoramente cuanto lo he encontrado nuevamente.
-          Mmm Daiki... así Daiki- puedo escucharte gemir y retorcerte, y antes de que pueda hacer nada te levantas conmigo aun arriba y me derribas en la cama, eso tarda solo un mini segundo cuando ya estas enterrado de nuevo en mi empujando tu cadera con fuerza.
-          Joder, si así Sho... más fuerte- araño tu espalda y eso incremente la velocidad de tus embestidas. Estoy cerca puedo sentirlo en la punta de mis pies. Deslizo mi mano por entre nuestros cuerpos pero me detienes aprisionando mi mano.
-          Sho, necesito- gimo de la desesperación, necesito tocarme, debo tocarme. Tus embestidas se vuelven erráticas y sé que estas a punto. Unas embestidas más y te corres sonoramente en mi interior marcando tus dedos en mis caderas.
Te sales tan rápido de mí que por un momento pienso que ha sido con inoo con el que he estado, pero todas mis dudas se esparcen cuando tu húmeda boca se apodera de mi miembro y comienzas a chupar frenéticamente. Mis caderas van a tu encuentro sintiendo ya que el orgasmo comienza a reptar por mis piernas y endurecer más mi miembro.
-          ¡Ahhh!... shooo- gimo ante el inminente orgasmo. Tragas toda mi esencia y acercándote a mí, me besas con amor, siento mi sabor en tu boca y eso hace que gima más.
-          Te amo, Sho- las palabras salen de mi boca sin que haya tenido el tiempo suficiente siquiera para procesarlas. Dicen que no prometas, ni digas nada cuando has hecho el amor, pues solo es una consecuencia del orgasmo; pero estoy seguro que es lo que siento y sé que es la pura verdad.
Me miras incrédulo como esperando que en cualquier momento te diga que es broma.
-          Te amo – vuelvo a repetir atrayéndote de nuevo hacia mi cuerpo; abrazándome a ti – te amo, te amo, te amo-
Puedo sentir unas gotas cálidas rodar por mi hombro y tu cuerpo estremecerse.
-          Gracias- me dices ahora mirándome – gracias por darme la oportunidad-
Ahora soy yo el que comienza a llorar. Me abrazo a ti, sé que es lo correcto sé que eso es lo que siento.
-          Gracias a ti, por amarme-
………………………………………………………………………………………………..

Desde ese día y por los siguientes dos, no fui al encuentro acordado. Ya no había caso seguir con aquella obsesión, tenía a Sho a mi lado y eso es más que suficiente para que deba sentir pleno y feliz. Ahora sé que le amo y cualquier acto que realice puede dañar mi relación.
Te he visto desde lejos observarme y aunque no puedo describir tus miradas, se que estas molesto; pero ya no hay nada que pueda cambiar mi decisión.
…………………………………………………………..
-          ¿Te gusto el recital?- me dices al tiempo que depositas un beso sobre mis labios y abrazas.
-          Si, estuvo divino, que te parece si vamos a cenar algo delicioso-   pero una voz nos interrumpe.
-          Vaya así que te gusta jugar con dos personas a la vez- siseas en voz alta y muy claro para podamos oírte- créeme que eso de mi no lo aprendiste, por lo menos tu sabias de mis amantes, pero engañar así al pobre de Sho, eres despreciable.
Los dos volteamos al tiempo, para observar cómo se acerca Inoo.
-          ¿Qué demonios quieres?- demanda respuesta Sho, mientras le sujeto del brazo para que no pueda abalanzarse sobre de ti-
-          Tanto me criticabas por ser un bígamo, con qué cara puedes mirarlo a la cara después de haber estado conmigo y para colmo en el mismo hotel- sonríes con malicia
Miras mi rostro descompuesto por la rabia y la vergüenza. Una lágrima se desliza por mi mejilla ante la impotencia. No quiero mirarte, Sho. Me doy asco  por los actos que he cometido que de verdad me repugno.
-          Es cierto, Daiki. Lo que dice Inoo, es cierto- tu mirada deja trasmitir mucho dolor y traición.
Quiero intentar que mi voz no se quiebre al confesar que sí, que te engañe, que defraude tu confianza y que soy el ser más vil del mundo.
-          Te amo- fue lo único que pude arrancar de garganta- te amo-
-          Mentiroso- tu voz suena apagada, carente de toda emoción- tu no me amas-
-          Eso no es cierto… - pero ya no sé qué decir-
Puedo sentir la mirada de Inoo clava en mí y eso solo hace que me enfurezca; pero antes de que pueda lanzar improperios Inoo ríe a carcajadas-
-          De verdad que eres idiota, Sho- él te lanza una mira cargada del más puro desprecio- si de verdad amaras a Daiki, no dudarías de él, por dios como puedes creerme a estas alturas-
No puedo creer que tú estés diciendo eso, que estés retractándote de tus palabras. Sho parece estar igual que yo. En trance.
-          Yo que tu, Daiki, mandaba al demonio a este tipo. Yo jamás dude de ti… ven conmigo- Inoo estira su mano hacia mí.
Siento tu brazo rodear mi cintura en un abrazo posesivo.
-          El no irá contigo porque ya no te ama, es más, que puedes ofrecerle que no sea sufrimientos y humillaciones, el ya no necesita de eso. Ya tuvo suficiente contigo. Lo que él necesita es amor, comprensión, tranquilidad y eso tú no puedes dárselo, porque para empezar ni siquiera tienes la capacidad de amar- Inoo permaneció callado
-          ¿Qué me dices de la confianza?, también es un requisito indispensable y tu estas fallando miserablemente al desconfiar de él-
-          ¡Ya no!- dices mirándome a los ojos- perdón por haberlo hecho, pero ya no desconfiare de ti, porque lo primordial es que me amas y eso es todo lo que necesito saber-
-          Me alegro por ustedes- dices con una sonrisa, pero que no llega a alcanzar tus ojos- espero que… - detienes tu discurso y me miras con tristeza- espero que seas muy feliz, Daiki. Te lo deseo de todo corazón, y perdona por lo maldito que fui.
Caminas en dirección contraía por la que llegaste y te veo alejarte poco a poco.
-          ¡Inoo!- grito con la tristeza a flor de piel. Te giras para mirarme y darme un sonrisa cálida-
-          ¡¡Inoo… yo!!- pero mis palabras ya no salen, más bien sale un grito desesperado al ver como tu sonrisa se vuelve una mueca de dolor-
Corro hacia ti, con el corazón  desbocado.  Sho se adelanta y con un certero golpe manda al suelo a aquel que te ha agredido. Me arrodillo a un lado intentando que el sangrado se detenga; pero es inútil, la sangre sale a chorros sin que mis manos puedan detenerla.
-          ¡Por dios!, ¡alguien que me ayude! ¡Una ambulancia!-  gimo de desesperación al ver como tus ojos se cierran a cada instante.- ¡inooooo…! - mis manos estrujan tu rostro intentando que no cierres esos hermosos ojos cafés.
No sé en qué momento ha llegado la ambulancia, ni cuándo es que me han apartado de ti. Lo único que puedo hacer es ver como esta se aleja llevándote dentro. Miro mis manos bañadas en tu sangre y grito de frustración. Nuevamente tu sangre me baña.
Miro hacia el lugar donde tiene retenido al infeliz y me abalanzo contra de él, profiriéndole golpes a puño cerrado. Intento infringirle el mayor daño posible. Así como él me lo está provocando a mí. Sho por fin me separa y me abraza fuertemente.
-          ¡Quiero verlo!, ¡tengo que estar con él!- lloro desconsoladoramente intentando no caer en paranoia.
-          Buenas noches- dice la voz de un hombre. Ambos giramos para ver de quien se trata- necesitamos que nos acompañen a tomar su declaración.
-          Pero necesitamos estar con él en estos momentos- el oficial nos miro evaluadoramente y asintiendo. nos deja marchar-
-          Estaré en un rato por el hospital para tomar declaración. Espero verlos por ahí-  ambos asentimos y sin esperar ni un según nos encaminamos al hospital.
Mi mente es un torbellino de pensamientos… aun no puedo creer que esto este sucediendo, aun no me creo que estés debatiéndote entre la vida y la muerte.
El llanto se apodera de mí, ¿porque no corrí con más fuerza?, ¿porque no le retuve un poco más de tiempo? Maldito y mil veces maldito el que te ocasiono esto. Un maldito drogadicto en busca de más dinero para perderse aun más. Ojala se muriera de sobre dosis, ojala lo refundan en la cárcel.
Nunca me han gustado los hospitales y estar de nuevo en uno hace que recuerde el momento en que yo, igual que aquel, casi te mata.
Mis manos se retuercen de nervios, llevas varias horas en el quirófano sin que haya el mínimo rastro de lo que está pasando dentro. Hace tiempo que el oficial nos vino a interrogar. Dije todo lo que vi. Que aquel hombre se acerco a ti por la espalda encajándote un cuchillo en el costado derecho, que busco cosas de valor y cuando estaba a punto de emprender huida, Sho se abalanzo sobre de él impidiéndole moverse. Yo me arrodille intentando que el sangrado mermara; pero era inútil.
Salgo de mis cavilaciones en cuanto Sho toca mi hombro. Frente a nosotros esta el cirujano.
-          ¿Como esta?- pregunto con el corazón  a mil-
-          El cuchillo perforo el pulmón. Hicimos todo lo humanamente posible, pero el daño es muy grave, no sobrevivirá-
-          ¡¡Nooooooo!!- desgarro mi garganta ante tal alarido; pero no me importa ese grito no es suficiente para calmar este dolor que crece dentro y que amenaza con tragarme. Sho me abraza y me aferro fuertemente a él-
-          Esta en terapia intensiva, puedo dejarles pasar dadas las circunstancias-  caminamos en completo silencio. Aun no puedo aceptar que esto esté pasando, que esta pueda ser la última vez que pueda verte. Que esta pueda ser la última vez que diga que te amo.
El médico se hace a un lado para que podamos pasar.  Estas recostado impasible. Si no fuera porque estas conectado a sin fin de aparatos podría decir que no tienes nada y que solo estas descansando en esa cama. Me siento al borde  acariciando tu rostro.
-          Resiste- murmuro sobre tu pecho- eres fuerte, Inoo- una mano temblorosa recorre mis cabellos.
-          Te amo- me dices sonriendo tiernamente- perdóname por todo, perdóname por haberte hecho todo lo que te hice, te amo, Daiki, más que a mi vida, pero tenía miedo, fui un tonto- las lagrimas caen a raudales no solo por tus mejillas, sino también por las mías. Esas eran las palabras que desde hace años quería escuchar; pero no bajo estas circunstancias. Porque saber que me amas y que no podre tenerte hace que desee morirme también.
-          No hables- acaricio tu mejilla deslizándola hasta tus labios- te hace daño-
-          Tú…- suspiras lentamente- ¿tú me amas?- mas lagrimas empañan mis ojos.
-          ¡Sí! – te respondo – ¡aun te amo!, ¡siempre lo hare!, ¡jamás dejare de hacerlo!-
-          Pero también amas a Sho- tu mirada se vuelve  “si es que aun se puede” mucho más triste-
-          ¡Sí! – te respondo y un nudo se aloja en mi garganta- también lo amo. Pero son diferentes amores. Tú eres el que ha calado hondo en mí, al que siempre; aun con el correr de los años amare- acerco mi rostro al tuyo depositando un beso cálido que respondes con timidez.
-          Se feliz Daiki- alargas la mano para acariciar mi mejilla- no lo dejes ir, amalo siempre, que lo que te hice no se interponga entre ustedes-
-          No hables, no digas eso, tú no te vas a morir- hundo mi cabeza en tu pecho- no me puedes dejar; no ahora que se que me amas-
-          Soy un maldito egoísta, no podía irme sin que lo supieras. Te amo mucho y por eso quiero que seas feliz. Se feliz con Sho- cierras los ojos lentamente y una sonrisa aparece en tus labios.
-          ¡Inoo!- gimo de desesperación- ¡inooo…!- te muevo lentamente; pero no hay ninguna reacción. La maquina que monitorea tu corazón comienza a hacer un sonido extraño y mi corazón se detiene- nooo…no, no, no,  inoooo- grito ya desesperado, moviendo tu cuerpo para que reacciones- no me puedes dejar, no ahora… inoooooo-  beso tus labios esperando que me correspondas; pero nada sucede, tus labios cálidos no se mueven. Y algo se quiebra dentro de mí.
-          ¡¡Noooooo!!, ¡¡inooooo!!-  comienzo a zarandearte con fuerza intentando que abras esos ojos, que me mires, que me sonrías. Este no puede ser el final, no así, no de esta manera.
Escucho pasos alrededor mío, siento como intentan apartarme de ti; pero no lo permitiré, no te alejaran de mí.  Me abrazo a tu cuerpo con desesperación. Entierro mis uñas en tu espalda para así impedir que te arrebaten de mi lado.
-          Suéltalo, Daiki- es Sho el que me habla, pero ni aun así lo hare, no lo dejare ir; no ahora- no hay nada que puedas hacer, daiki…. Inooo está muerto-
-          ¡No es cierto!- grito con fuerza abrazándote aun- ¡él no lo está!, ¡el no puede dejarme!, ¡el me ama como yo a él, que no lo vez; solo está durmiendo¡-
-          Se ha ido, déjalo, Daiki- siento un par de manos cerrarse alrededor de mi cuerpo y empujarme sobre el colchón, por más que intente alejarlos ellos no me sueltan. Puedo sentir el pinchazo de una guja sobre mi piel y después como la oscuridad se cierne sobre mí.
-          ……………………………………………………………………………….
-          Te amo, lo sabes-
-          Si, lo sé, al igual que yo a ti-
-          Sabes que no puedo volver-
-          Tu volverás porque me amas y si no lo haces me quedare aquí contigo-
-          Te amo, pero no volveré y lo sabes bien, y tu volverás porque  tienes a alguien que te espera y al igual que yo te ama con desesperación-
-          No sin ti-
-          Te amo, Daiki-
-          Te amo, Inoo-
-          Vuelve –
-          No-
-          Vuelve…-
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Escucho ruidos alrededor, pero no tengo la suficiente fuerza para intentar abrir los ojos. No quiero hacerlo, quiero seguir hundido en la inconsciencia por más tiempo. No quiero pensar, ni sentir, no quiero regresar a la cruel realidad de que ya no estás a mi lado.
-          No me dejes- puedo escuchar la voz de Sho, es como un murmullo suave- vuelve, hazlo por mí-  puedo percibir cierto dolor en aquellas palabras. Quiero consolarlo, quiero secar las lagrimas que se que está derramando, quiero hacerlo sonreír de nuevo.
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Alargo mi mano para remover un mechón negro de ese rostro relajado y durmiente. Suspiro al ver una barba de varios días asomar por entre tus brazos – ¿cuantos días habré estado aquí?- me pregunto mirando alrededor. La nieve cae lentamente a través de la ventana, no pueden haber sido muchos.
-          ¿Daiki?- giro para mirarte y sonrió cálidamente, sintiendo cada vez más el peso de la vergüenza y el remordimiento.
-          ¡Perdóname! – agacho la mirada, sintiendo que las lagrimas se a galopan en mis ojos – ¡perdóname!-
-          Regresaste, mi amor regresaste, eso es lo importante-
-          Abrázame- te levantas de inmediato envolviéndome en un reconfortante y cálido abrazo -
-          No lo volveré a hacer, te lo juro, jamás lo intentare de nuevo- hundo mi rostro en tu cuello aspirando tu aroma; reconfortándome.
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-          No te vayas- me abrazas con fuerza hundiendo el rostro en el hueco de mi cuello.
-          No quiero hacerte daño, sho- las lágrimas se escurren por mis mejillas; pero la decisión está tomada.
-          Me lo estás haciendo al irte de esta forma, te amo, Daiki-
-          Yo también- te abrazo con mayor fuerza- pero también sigo amándolo a él, y por más que lo intento su recuerdo se interpone entre nosotros- volveré ya lo veras-
-          Solo espero que no sea demasiado tarde para ti- dices soltándome rudamente. Puedo ver  el dolor en esos ojos marrones, puedo sentir la culpa y la desazón, te veo alejar poco a poco sin mirar a tras- hice lo correcto- intento reconfortarme- hice lo correcto- pero dentro de mi pienso en que tal vez estoy cometiendo un error y que te he perdido para siempre.
………………………………………
Ha pasado un año desde que te abandone, por que el acto despreciable que cometí fue un abandono; pero aun así no me arrepiento de haberme ido, me es doloroso pensar que ya no me amas, porque yo lo sigo haciendo. No contestaste ninguna de las cartas que te envié, ni el sin fin de llamadas que realice. Y ahora estoy aterrado aquí  parado, nuevamente en esta casa que me dio algunos de los momentos más felices de mi vida, aun indeciso si llamar a la puerta o pegar la vuelta y huir como el cobarde que soy, pues no podre afrontar tu desprecio. Cuando por fin me he decidió a llamar, la puerta se abre y apareces ante mí.
Mi corazón se vuelve loco al verte de nuevo, las manos me tiemblan y sudan. Sonrió tímidamente esperando por el mas frio de tus desprecios; pero eso no sucede tus brazos se cierran alrededor de mi cuerpo en abrazo desesperado.
-          ¿Realmente eres tú?- susurras sobre mi oreja, haciendo que mi cuerpo se estremezca.
-          Sí, soy yo, Sho, he vuelto como lo prometí- me separo un poco de ti para mirarte a los ojos – solo espero que aun no sea demasiado tarde- sonríes tiernamente volviendo a hundir tu rostro en mi cuello.
-          Te he esperado cada día desde que te fuiste, nunca dejare de amarte- suspiras contra cuello-
Me abrazo desesperadamente a ti, sintiendo que las lagrimas escaparan de mis ojos en cualquier momento- creí que ya no me amabas- murmure con un nudo en la garganta- no contestaste mis mensajes ni mis llamadas, temí lo peor- tu cuerpo se estremece y comienzas a acariciar mi espalda-
-          Creí que era lo correcto, si de verdad querías descubrí que sentías por mí, debías hacerlo sin presiones, ni influencias-
-          Siempre supe que te amaba, me fui porque aun dolía la muerte de Inoo y yo quería amarte sin que su recuerdo estuviera de por medio.-
-          Y le has olvidado- niego con la cabeza y siento que tu abrazo se afloja- creo poder lidiar con un vivo- dices mirando hacia nada en particular- pero no puedo competir con un muerto- tu voz es tensa y triste-
-          Jamás podre olvidar a Inoo, no puedes pedirme eso; pero ahora es un recuerdo que atesorare siempre. Fue y será siempre alguien importante; pero ahora mi presente y mi futuro eres tú, si me lo permites. Te amo, Sho, te amo con toda la fuerza de mi corazón-
-           Te amo, Daiki, con todo mi ser-
-          Gracias- te susurro quedito-
-          Porque- preguntas incrédulo
-          Por amarme-
-          Y ahí parados en el umbral de nuestra casa sellamos nuestro amor con un beso.

Fin

por fin lo he terminado. espero que les haya gustado el final de los personajes y si no es así. aquí les dejo un epilogo. disfrútenlo.

Epilogo

Me miras con tanta ternura que siento que podría ponerme a llorar. Tomas mi mano, no sé si para darme ánimos a para infundírtelos tu. Los parpados me pesan y siento que el sueño se apodera de mí a cada segundo.
-          No llores- te digo intentando alcanzar tu mejilla – es una condición natural-
-          Eso no significa que no duela- dices besando mi mano, posando tu mejilla sobre de ella-
-          Lo sé, me duele dejarte; pero hemos pasamos los mejores años de nuestra vida juntos. Te di todo lo que tenia y tú me lo regresaste con creces. Te amo, Sho, te amare aun después de la muerte-
-          Te amare aun después de la muerte – sonríes afectadamente, te acercas para depositar un beso sobre mis labios. Mis parpados se cierran inconscientemente y antes de que la oscuridad me trague por completo puedo escucharte una vez más-
-          Ve con el Daiki-
…………………………………………………………………………..
Los niños gritan con algarabía, corriendo de un lugar a otro por todo el parque. Mientras un chico de cabellos negros los mira con cierta diversión.
-          ¿Por qué no juegas? – pregunto otro, examinándolo con  detenimiento-
-          Me da pena acercarme y no conozco a nadie-  se encoge un poco apenado, el niño sonríe con dulzura.
-          ¡Hola!, mi nombre es Daiki; pero puedes decirme dai, y ahora que ya nos conocemos quieres venir a jugar-
El niño de cabello azabache asiente con la cabeza levantándose de su cómodo lugar para seguir al otro-
-          Y tú, ¿cómo te llamas?- dice Daiki girándose para verlo-
-          inoo; pero puedes llamarme … - el niño volvió a sonrojarse – Inoo-
Daiki soltó una carcajada sin malicia y acercándose al otro depósito un casto beso sobre la frente de Inoo.
-          No te preocupes, mamá siempre me da un beso en la frente cuando me equivoco, dice que así no volverá a ocurrir-
Jugaron hasta que el sol encendió por el horizonte y ambos niños decidieron verse al siguiente día
…………………………………………………………
-          Inoo-
-          Uhmm- fue la única respuesta del joven que estaba recostado sobre la cama intentando resolver un cuadro se sudoku-
-          ¿crees que soy atractivo?- el chico de cabellos negros lo miro por unos segundos, para después dejar su sudoku de lado y erguirse sobre la cama-
-          lo eres- dijo sintiendo que sus mejillas ardían – ¿por qué la pregunta?-
-          me gusta un chico, pero parece que le soy indiferente- Daiki retorcía sus dedos con frenesí- y hay otro que hoy me pidió salir con el- el estomago de Inoo dio un fuerte tirón al saber que su amigo gustaba de alguien.
-          ¿Y cuál es el dilema?- pregunta no queriendo saber la respuesta-
-          No sé si decirle al chico que me gusta, que me gusta o dejarlo por la paz y aceptar al otro-
-          Para empezar quien es el otro chico, el que te está pidiendo salir-
-          Sakurai- contesta el menor sin reparo- Sakurai Sho, el me está pidiendo salir-
Inoo tuvo que reprimir una sarta de improperios, al saber que ese chico estaba rondando a su Daiki, porque  maldita sea, Daiki era suyo aunque él jamás lo supiera, aunque él  no correspondiera a sus sentimientos; pero prefería ver a Daiki en brazos de cualquier otro que no fuera ese estirado de Sakurai.
-          Porque no le dices al chico que te gusta, lo que sientes por él, tal vez el corresponda tus sentimientos-
-          Yo creo que mejor acepto a Sho, no quiero sufrir una humillación-
-          Todo menos Sho- chilla Inoo un poco exasperado- el no te conviene, es un niño mimado y egocéntrico que no te conviene-
-          ¿Y tú que sabes de él?, ni siquiera lo conoces como para estarlo insultando de esa manera- se quejo Daiki ante la injusticia de Inoo-
-          Basta con mirarlo para saber de qué calaña es- gruño el mayor  queriendo que Daiki se decepcionara del otro-
-          Sho no es nada de lo que dices, el es tierno, cariñoso y muy amable-
-          Cariñoso, eh, así que ya has podido comprobar que es cariñoso- soltó con veneno al solo pensar que Daiki y el. Despejo su mente de ese pensamiento
-          ¡No te atrevas a insinuar nada!, como puedes pensar eso de mi- 
-          Lo pienso porque eso es lo que tu insinuaste- Inoo estaba rojo de cólera- ¿que tiene el que no tengo yo?- gritó furioso tomando a Daiki de un brazo halándolo hacia él, tomándolo posesivamente de la cintura-
Daiki estaba en shock por las palabras que había dicho Inoo- a caso estaba insinuando que gustaba de él- si era cierto, sería el hombre más feliz de la tierra. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por un impetuoso beso.
Inoo había aferrado la boca del menor con fuerza, su lengua pedía permiso para poder acariciar aquella cavidad que desde hace algunos años añoraba poder degustar y beber de ella hasta saciarse. Ahora su sueño estaba volviéndose realidad. Daiki abrió la boca dándole el ansiado acceso. Chupo, mordió, acaricio y beso con pasión y desenfreno cada centímetro de aquella boca que, ahora sabia, era adictiva.
Deslizo una mano por la curvatura de la espalda hasta acunar esas dos redondas nalgas y estrujarlas con deleite. Daiki gimió en su boca y eso solo enardeció más al joven hormonal que sin analizarlo dos veces los fue guiando hasta la cama.
Deposito con cuidado al menor, sin perder el contacto de sus bocas. Acaricio desde el cuello hasta el inicio del estomago y ahí volvió a subir deleitándose con el calor que emanaba de aquel cuerpo. Mordió con deleite uno de los labios carnosos haciendo que Daiki elevara las caderas en señal de excitación.
Toda la cordura que podía haber albergado la cabeza de Inoo, se evaporo  cual alcohol al ser vertido.  Restregó sus caderas sin pudor sobre las de Daiki, mandando olas de placer por todas sus terminales nerviosas. Daiki hecho la cabeza para atrás al sentir ese extraordinario contacto. Situación que aprovecho Inoo para lamer y chupar a su antojo aquel pedazo de piel que era el cuello del menor.
-          ¡Santo cielo!- exclamo Daiki, al sentir como sus pantalones comenzaban a apretar; pero Inoo no dejaba de restregarse cual gato en celo y automáticamente las caderas de Daiki iban ansiosas a su encuentro.
El rechinido de la cama hacia más excitante la situación, sus cuerpos friccionándose uno contra el otro, en un vaivén acompasado.
-          ¡Uhmm, s!i-  gimió el menor sintiendo como crecía algo desde su saco hasta la punta de su miembro- Inoo, si así, no pares-
-          Daiki- gimió Inoo, cuando sintió que el orgasmo lo golpearía en cualquier momento. Así que acelero el movimiento de caderas con más fuerza aún.
-          Ohhh dios…. Siiiiii- grito Daiki al correrse con fuerza dentro de su ropa, al poco tiempo y al ver la cara sonrojada y esa expresión lasciva en el rostro de Daiki, Inoo se vino con una fuerza brutal, que lo dejo por algunos segundos ajeno a lo que había pasado-
Después de placentero encuentro, comenzaron a aparecer los primeros indicios de culpa.
Inoo sentía que se había aprovechado de la situación. Así que no podía mirar a Daiki a la cara. El menor al darse cuenta sonrió alentadoramente aunque aquel tonto sin remedio no pudiera verlo.
-          ¿Te he dicho quien es el chico que me gusta?- preguntó ya sin temor alguno de ser rechazado- Inoo se tenso sobre de él; pero negó fervientemente.
-          De hecho lo conoces- comenzó Daiki acariciando las hebras negras- es inteligente, alegre, divertido, cariñoso, audaz, valiente, comprensivo. ¿Aun no das quién es?- el mayor negó con la cabeza- ahí te van más pistas- es atento, un poco gruñón, pero sobre todo y lo más importante, que es mi mejor amigo.
Inoo se incorporo bruscamente sobre el menor mirándolo con los ojos como plato, sin poder creer lo que su mejor amigo estaba diciendo- ¡oh por dios!, se estaba refiriendo a él, a el Inoo Kei. No pudo evitar que una sonrisa bobalicona asomase en su rostro-
-          Yo- dijo sonriendo infantilmente, como cuando un niño gana un premio. Pues justamente así era como se sentía respecto a Daiki. Se había sacado el mejor de los premios.-
-          Bingo- sonrió Daiki atrayéndolo de nuevo a su cuerpo – espero ser correspondido de la misma manera-
-          Eres correspondido y mas- Inoo capturo urgentemente esos labios obsesivos- ¿Daiki?-
-          Uhmmm-
-          ¿Quieres ser mi novio?- el menor sonrió depositando un beso tierno en esos labios rojos hinchado de tanto beso-
-          Si- fue la ferviente respuesta de Daiki-

Fin

bueno, ahora si es el "fin" definitivo... muchas gracias a todas aquellas chicas que esperaron pacientes por este fic. espero que el final este a la altura de las expectativas de todas y si no... pues nada puedo hacer.
ohhh por dios lo he terminado..... es... es T.T triste se cierra un cap en mi vida... 
gracias chicas... besos
P.D lo bueno que ninguna sabe donde vivo jojojo